Informar (bien) ayuda a combatir la crisis, no a acentuarla

Algunas personas, responsables incluso del mundo turístico, serían felices si se mantuviese a la población en la ignorancia. Ya se oyen las primeras voces: los medios tienen buena parte de culpa en que las personas que pueden viajar estén retrasando sus reservas. Tal afirmación la ha realizado Jesús Martínez Millán, ex presidente de FEAAV, en un foro organizado por Nexotur, uno de los semanarios más importantes de información turística en el panorama nacional. Y viene a ser lo mismo de siempre: matar al mensajero. Está claro que las noticias se pueden contar de muchas maneras, unas más tendenciosas y sensacionalistas que otras. La misión de un medio de calidad es la de informar sin opinar, dar todos los datos para que el lector juzgue.

Y datos son la caída de las pernoctaciones en un 16% durante los tres primeros meses del año (contando con que en 2008 la Semana Santa se celebró en marzo), tanto de visitantes extranjeros como de los nacionales. Datos son también el que nos hayan dejado de visitar 1,72 millones de turistas en el primer trimestre. Y otra cifra contundente es la de los cuatro millones de parados, que crean más incertidumbre acerca de la situación en la que se encontrará la economía en este verano (la temporada alta). ¿Qué debe hacer un medio ante esta situación? ¿Callarse y no contar nada por no alarmar? Nosotros pensamos que hay que informar, dar a conocer y ayudar a valorar la implicación de estas cifras. Y también debemos exigir a las asociaciones del sector turístico que insten al Gobierno a elaborar un plan de acción con unas líneas claras. Que se deje ya de parches, para hablar en plata.

Que el sector turístico es fuerte está fuera de toda duda, pero que su fortaleza se basa en la capacidad de consumo del cliente es otra verdad meridiana. Hay algo que no se cuenta, pero que es el quid de muchas cuestiones: más de la mitad de las vacaciones de verano de los últimos años se han pagado con créditos. Préstamos al consumo que ahora no son tan fáciles de conseguir; y menos si se tiene una hipoteca o cualquier otra carga. A ello se suma la espiral decreciente en los precios: ofertas (algunas lo parecen, pero no lo son) y rebajas, que también inciden en la actividad empresarial.

El turismo es fuerte, sí, pero no está exento de caer en el abismo como lo están haciendo el resto de sectores. Las cifras del primer trimestre deberían dar qué pensar a los responsables (políticos y empresariales) que deben tomar decisiones. Nos jugamos el 10% del PIB en ello. De momento, el motor de la construcción (que suponía el 18% del PIB) se ha gripado y está originando buena parte de nuestros males. El Plan Horizonte 2020 puede ser el camino correcto, como explican algunos expertos. Tampoco lo dudamos, pero plantea un horizonte demasiado largo. La situación actual es de cambios constantes y no se puede pensar en términos de muy largo plazo.