Iberia y British, se veía venir

La fusión que ambas aerolíneas están negociando es un paso necesario en un mercado que no atraviesa sus mejores momentos. Aunque la noticia ha sido una sorpresa en el día de hoy, también es cierto que pocos se pueden sentir extrañados por la decisión de las dos firmas. Fundamentalmente, porque se dan todos los ingredientes necesarios: tanto Iberia como British Airways operan rutas complementarias, ambas tienen participación la una en la otra y son líderes en sus respectivos mercados.

Aún se tiene que perfilar cómo será el proceso de fusión, porque de momento tiene la forma de una joint venture. Las dos líneas aéreas crearán una tercera compañía, cuyo capital estará constituido por las aportaciones de los accionistas que se encuentran en ambas aerolíneas. A pesar de este nuevo jugador del mercado, los presidentes de las firmas que se van a fusionar han garantizado que seguirán funcionando con sus respectivas marcas, pero bajo una dirección unificada. Esto creará una compañía de grandes dimensiones en la que habrá que realizar ajustes para aprovechar las sinergias que se formarán. Y ya se sabe que uno de los costes a los que primero se les suele pasar la podadora son los relacionados con los trabajadores.

En cualquier caso, el nacimiento de este nuevo actor dotará de mayor importancia a la aviación europea, en competencia con la norteamericana. Además, acuerdos recientes, como el de cielos abiertos, también ayudará a mejorar las operaciones y la calidad que se ofrezca a sus clientes.