Falta de claridad en las salidas del aeropuerto de Barajas

Por Paloma Gil

Cuando ya creíamos que el aeropuerto de Barajas no podía darnos más sorpresas, construyeron la fantástica autopista M-12 que viene a proporcionar un acceso rápido y seguro a la famosa T-4. Como el Grupo OHL, concesionario de la misma, afirma: esta vía constituye una conexión inmejorable entre la zona norte de Madrid, es decir, la A-1, y la zona sur, la M-40. Además de disminuir el tiempo de viaje entre los recorridos Norte-Sur.

Particularmente no podría estar más de acuerdo. La famosa autopista, de peaje, disminuye enormemente el recorrido a la hora de salir del aeropuerto, porque, llegar al mismo sin utilizarla es sencillo, pero salir del aeródromo en cualquier dirección y conseguir no acabar en la famosa vía de peaje es todo un mérito. Y es que todas las señalizaciones son vagas a excepción de la que te dirige a la M-12.

En una ocasión pregunté si alguien sabía salir del aeropuerto sin tener que dar infinitas vueltas para conseguir sortear el dichoso peaje. Alguien me contestó muy seguro que sí, que los taxistas lo conseguían… Obviamente si ni siquiera los taxistas pudieran sortear la dichosa autopista, ya sería para denunciar a la empresa. Entonces, otra persona me sugirió que utilizara el GPS, pero la amable señorita que te da las órdenes desde el aparato está claro que se lleva comisión, porque no sabe más itinerarios que el que te obliga a pasar por el peaje y además, si te sales del camino que te marca, se pone histérica.

Así pues, uno llega de viaje, cansado, con la maleta a cuestas (en el mejor de los casos, ya que igual te la han perdido y encima llegas de mal humor), se sube al coche y trata de salir del aeropuerto evitando pasar por la fantástica autopista y la hazaña se convierte en un infierno. Es imposible: al final, después de dar miles de vueltas, acabas optando por “Madrid, todas direcciones” y terminas en la Avenida de América, en pleno atasco y dando gracias. Y lo cierto es que el precio es bastante ridículo, ya que te cobran entre un euro y medio y dos euros, dependiendo del transporte que lleves. Tarifa que a veces acabas pagando sólo por salir de allí deprisa. Pero lo mejor es que te advierten de que el coste es el mismo, independientemente del trayecto que hagas. Eso es genial, puesto que yo suelo utilizar unos dos kilómetros, hasta que consigo llegar a la carretera que me interesa… Me parece un abuso, aunque los nacionales algún día consigamos aprendernos la ruta secreta que te saca de la T-4 sin tener que pasar por ese infierno, que al final se convierte en algo personal, no quiero ni intentar ponerme en la piel de un turista, que, con estas magníficas señalizaciones puede acabar en Villaverde, con lo que la impresión que se puede llevar de Madrid ya no la salva nadie.