Exceso de kilos

¿Pagarán más los que más pesen?

Si en un vuelo se paga por el peso del equipaje, ¿por qué no hacerlo por el peso de las personas? Esta es la idea que debe haber tenido Chris Langton, consejero delegado de Samoa Air, una aerolínea del país que le da nombre a un archipiélago polinesio. A la hora de realizar una reserva en esta compañía, el pasajero debe indicar su peso y se le cobra una tarifa en función del mismo y de la duración del viaje. Samoa Air opera desde 2012 y vuela con avionetas Britten Norman (BN2A) y Cessna 172, por lo que no cuenta con grandes aviones comerciales. En las islas del Pacífico la tasa de obesidad es una de las mayores, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Samoa ocupa el cuarto lugar, con un 59,6% de su población considerada obesa. Quizá por ello Samoa Air cobra 0,57 dólares por kilo para vuelos nacionales y 1,03 dólares para su único vuelo internacional a la Samoa Americana, a unos 402 kilómetros.

Sin embargo, la medida de esta pequeña compañía polinesia ha llamado la atención por su coincidencia en el tiempo con un informe del doctor noruego especializado en econometría Bharat P Bhatta, quien recomienda que las tarifas de los vuelos se calculen en función del peso del pasajero. Bhatta propone tres modelos: pago por el peso total (del pasajero más su equipaje); tarifa base más añadido por el peso del pasajero; tarifa media en la que se aplica un descuento si el pasajero pesa menos de la media.

Por su lado, el metabuscador de vuelos Skyscanner ha encargado una encuesta según la cual el 41% de los preguntados está en contra de este modelo de tarifa, conocida como “tasa para gordos”. De los que están a favor, el 71% opina que los pasajeros con sobrepeso sólo deberían pagar si ocupan más de un asiento. Y es que según la última Encuesta Nacional de Salud que elabora el Ministerio de Sanidad y Consumo, el 17% de la población española se considera obesa, mientras que el sobrepeso afecta al 37% de los residentes en España mayores de 18 años.

Los precios del petróleo no dejan de subir, lo que impacta directamente sobre los costes de las aerolíneas. Cada kilogramo adicional en un vuelo supone cargar con más combustible el mismo y, por lo tanto, aumenta el gasto. Por ello no es descabellado pensar que las compañías aéreas se planteen la posibilidad de cobrar a los viajeros el precio del billete en función de su peso. Los responsables de las principales compañías siempre están dando vueltas a su cerebro para identificar qué elementos se pueden eliminar de un vuelo por su peso para ahorrarse dinero en el combustible.