Nace Marriotwood

Habrá que ver si la criatura que surge de la fusión entre Marriot y Starwood es un monstruo o una máquina de hacer dinero y tratar bien al huésped.

Exterior de uno de los hoteles Sheraton
Exterior de uno de los hoteles Sheraton

Se ha creado la cadena hotelera más grande, en número de hoteles, del mundo. El gigante estadounidense Marriot ha comprado a otro de los gigantes de la industria: Starwood. En realidad, la transacción se anunció en noviembre de 2015, pero ahora las autoridades de competencia de los EEUU han autorizado la operación.

Marriot desembolsará cerca de 13.000 millones de dólares por el negocio de Starwood. Más de lo previsto, ya que la multinacional china Anbang International intentó adquirir Starwood. Se realizará un intercambio de acciones como una de las formas de pago y los accionistas de Starwood se harán con el 37% de las acciones de Marriot, además de 2 dólares por cada acción que posean de Starwood.

De esta manera va a nacer la cadena hotelera más grande del mundo con las siguientes magnitudes:

  • Más de 5.700 hoteles.
  • Más de 1,1 millones de habitaciones para comercializar.
  • Más de 500.000 empleados.
  • Operaciones en 110 países.
  • Las marcas de Marriot y Starwood seguirán existiendo, lo que dará lugar a un catálogo de 30 enseñas.

Marriot espera que, una vez que se complete el proceso de adquisición de Starwood, los ahorros de costes se sitúen en los 200 millones de dólares dos años después de la unión.

Como en todo proceso de compra, Marriot se verá obligada a definir una línea estratégica en la que puedan coexistir, y no pisarse, las diferentes marcas de la compañía. Seguros de que el acuerdo sería aprobado por las autoridades de competencia, ambas cadenas hoteleras han estado trabajando de forma silenciosa en la unión de sus programas de fidelidad. Estos programas de puntos premian la asiduidad de los huéspedes y son muy importantes para las empresas y grandes corporaciones, ya que garantizar descuentos en los viajes de empresa.

En el mundo del viaje se viene produciendo una consolidación en sectores muy específicos. Por ejemplo, hace unas semanas se anunciaba la compra del turoperador español Catai por el grupo Barceló. A diferencia de los años anteriores a la crisis, en la que abundaban los turoperadores independientes, cada vez es más común tener noticia de la compra de los que han sobrevivido a las quiebras por parte de algún gran grupo.

Lo mismo sucede con la hotelería, donde la tendencia es la de abandonar la propiedad de los hoteles y pasar a gestionarlos, lo que aligera el balance de las empresas y les permite obtener mayores rentabilidades. Para el cliente, las megafusiones de este tipo suponen una pérdida de opciones, ya que se elimina a la competencia, lo que puede redundar en opciones diferentes en los programas de fidelidad, en las calidades de los alojamientos e incluso en los precios. Aunque en una industria tan competitiva como la del alojamiento esto último es más difícil.

Desde el lado del negocio, las fusiones como las de Marriot y Starwood son lógicas si se tiene en cuenta que el mercado del alojamiento ha sufrido un cambio desde la crisis, con la aparición de competidores como Airbnb o plataformas similares que buscan al cliente de negocios.

  • Será, sin duda, una máquina de hacer dinero y un paraíso para los clientes que buscan productos estandarizados que respondan a su A-B-C de necesidades. Esa homogeneización es, en muchos casos, un sello de garantía y, en otros, una reducción de las posibilidades entre las que elegir, aunque, claro, mantendrán las distintas marcas con las que tratarán de responder a los diferentes bolsillos y gustos. Pero que todos los sectores acaben en manos de dos o tres (o incluso una) empresa no puede ser nunca realmente bueno.