Nuevo Parador de Lleida, nuevas incertidumbres

La cadena hotelera propiedad del Estado español abre su último alojamiento con la incertidumbre de su rentabilización en un destino difícil.

Hall del Parador de Lleida | Foto: Paradores de TurismoTras más de siete años de obras, el 10 de agosto abre sus puertas el Parador Convento del Roser, en la ciudad catalana de Lleida. Se trata de una apuesta arriesgada de la cadena hotelera propiedad del Estado español, ya que el establecimiento se ubica en uno de los barrios más deprimidos de la capital catalana, con una alta tasa de población inmigrante. En la remodelación del edificio en que se ubica y en la puesta a punto se han invertido 16,5 millones de euros.

El nuevo Parador se ha construido en el convento del que recibe el nombre, catalogado como Bien de Interés Cultural Local y se compone de dos edificios: la iglesia y la zona residencial con 53 habitaciones. El Estado, a través de Turespaña, organismo público que depende del Ministerio de Industria, Turismo y Agenda Digital, se ha gastado 14,8 millones de euros en remozar el edificio. Por su lado, Paradores, empresa pública que depende de Turespaña, ha adjudicado contratos por valor de 1,05 millones de euros (sin IVA) para que el diseño y el funcionamiento del alojamiento se encuentre dentro de los estándares de la cadena.

Entre esos contratos destaca el licitado para suministrar e instalar la decoración del Parador, tanto en las zonas comunes como en las habitaciones. La empresa Cidon y Pluto, radicada en Madrid, se hizo con este contrato por un importe de 672.856,61 euros. Con esta nueva apertura, ya son siete los Paradores que se encuentran en Cataluña: Aiguablava, Vic-Sau, Cardona, La Seu d’Urgell, Artíes, Tortosa y Lleida.

Queda por ver de qué manera se consigue rentabilizar este nuevo Parador en una provincia muy desconocida para el turista nacional, pero con grandes posibilidades de turismo cultural y natural. También será interesante seguir la evolución del barrio en el que se encuentra el Parador, hasta ahora muy deprimido y que difiere bastante de los lugares en que se sitúan otros establecimientos de la cadena.

A la dificultad por conocer y vender el destino se suma las intenciones independentistas del Gobierno catalán de Carles Puigdemont. El ejecutivo de la comunidad autónoma ha dado diferentes pasos para aprobar las leyes que le permitirán declarar la independencia de Cataluña del Estado español, incurriendo en diversas ilegalidades declaradas por los tribunales. Por su lado, el Gobierno de España, dirigido por Mariano Rajoy, mantiene hasta el momento un perfil bajo frente a este desafío, peleándolo ante la Justicia. Si el Gobierno catalán fuerza la independencia, ¿qué pasará con los Paradores? ¿Y con Cataluña como destino turístico?

El Parador tiene cuatro estrellas, como es habitual en la cadena, aunque muchos sean hoteles de superior categoría, que por cuestiones de homogeneidad y de acceso al cliente empresarial, se clasifican en una categoría inferior. La gastronomía será otro de los atractivos del Parador y, aunque se mencione que contará con productos locales, la realidad es que desde hace años la empresa pública licita diferentes contratos para adquirir alimentos de forma centralizada, renunciando a la denominada “comida de kilómetro cero”.