Seguros contra la quiebra de aerolíneas

No somos partidarios de cargar con costes innecesarios los billetes de avión. Esta industria ha sido muy golpeada por la crisis y el constante incremento de los precios del petróleo, reduciendo los márgenes de beneficio y de inversión de las aerolíneas. Ello ha provocado que muchas hayan tenido que echar el cierre, dejando a miles de pasajeros sin dinero ni vuelo.

Precisamente por esto, pensamos que el único coste que debería ser obligatorio para un pasajero en un billete de avión es el de un seguro que le cubra en caso de que la aerolínea quiebre. Rafael Gallego, presidente de CEAV, la confederación de agencias de viajes, lo ha solicitado en reiteradas ocasiones. La última, en las jornadas técnicas que ha celebrado la patronal en Berlín. En las mismas se ha tenido que oír a responsables de aerolíneas y del Ministerio de Fomento que esta medida no es posible ni recomendable. Sin embargo, como todos los mensajes que vienen del establishment, la verdad es la contraria.

Que desde Fomento no se preocupen de crear e imponer un sistema que garantice el dinero de los pasajeros en caso de que una aerolínea quiebre muestra a las claras la poca procupación por el cliente y el contribuyente. No hablamos de garantizar el viaje, algo que supondría una operación logística a gran escala. La idea que viene planteando Gallego y las agencias es que las aerolíneas estén obligadas a contratar una especie de seguro (o fondo) ante quiebras, de tal manera que si se produce el cese de operaciones se pueda reintegrar al pasajero en el menor tiempo posible el gasto que ha realizado.

Desde CEAV la medida no sólo se pide como protección al cliente, sino también como una forma de evitar que la agencia tenga que ser la pagana de estas situaciones. Hace unos años, con los antiguos dirigentes de Fomento se estuvo a punto de alcanzar un acuerdo, pero el lobby del sector aéreo es muy fuerte. El Gobierno debe pensar que es mejor para la imagen de país que se quiere conseguir la existencia de unos aeropuertos abarrotados tras la quiebra de una aerolínea, con los pasajeros y clientes lógicamente cabreados y una sensación de impunidad creciente. Veanse si no casos como Air Madrid o Air Comet. Con estas actitudes es lógico que España no salga del agujero ni gane credibilidad ni su turismo sea referencia de calidad.