Seis meses para pasar por el escáner del aeropuerto

Con pasos lentos, pero firmes, la Unión Europea se prepara para aprobar una directiva sobre el uso de escáneres corporales que hará más indeseable viajar en avión y que impactará sobre el turismo directamente. En el Reino Unido y Finlandia ya se usan estos dispositivos y no hay motivo para pensar que no puedan imponerse en el resto de aeródromos comunitarios, lo cual podría suceder a partir de este verano.

Las fechas inducen a preguntarse que si este sistema es tan necesario para la seguridad común, ¿por qué no implantarlo ya y no esperar cinco meses a la aprobación de una directiva y a su posterior entrada en vigor? La realidad es que los escáneres corporales no serán de demasiada ayuda para prevenir ataques terroristas, al igual que no han funcionado las limitaciones de líquidos en el equipaje de mano, como se ha visto con el fallido atentado de Detroit la Navidad pasada.

El objetivo fundamental de los terroristas es el de ingeniárselas para atentar de la forma que sea y llevarse cuantas más vidas por delante. Lamentablemente, existe toda una “ingeniería” del terror para crear los procedimientos que lleven a la muerte. Y lo peor de todo es que aprovechan cosas mundanas como recipientes para líquidos. Pero con medidas limitativas no se conseguirá ningún avance: mañana el explosivo puede viajar en botes de menos de 100 ml o en el interior del cuerpo.

La solución pasa por realizar un verdadero trabajo de prevención e inteligencia por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de cada estado, que deben estar más interconectadas para compartir datos. Los terroristas del 11-S estuvieron varios meses realizando actividades sospechosas, así como entrenándose para volar y nadie fue capaz de reconocer un peligro en sus actitudes. Lo mismo sucedió con los terroristas que pretendían atentar con explosivos líquidos en 2006, descubiertos por su impericia.

Antes del 11-S, el hecho de volar comenzaba a convertirse en algo amable, rápido y cómodo. Además, la introducción de las aerolíneas de bajo coste ayudó a democratizar este medio de transporte. Después de estos atentados, los pasajeros han tenido que ir acostumbrándose a continuas restricciones de su libertad y comodidad. ¿Hasta cuándo?