En la playa, ni agua

El verano de 2009 será recordado como aquél en el que se prohibió todo en la playa, so pena de tener que desembolsar el dinero de las vacaciones en concepto de multa. Al parecer, la dureza de la crisis ha obligado a los ayuntamientos a desarrollar todo tipo de tretas para llenar las arcas públicas. Esto es: multas. Y para poder beneficiarse de dichos ingresos, no sólo están al acecho haciendo cumplir la normativa a rajatabla, sino mucho más allá: ahora se promulgan ordenanzas ridículas en lo prohibitivo hasta lo grotesco.

A partir de ahora, España se supeditará, en función de la comunidad autónoma en la que se encuentre cada uno, a normas tan útiles y necesarias como la prohibición de colocar un cartel en el coche que diga “se vende”. Y es que esto será considerado como venta ambulante; a ello se añade que tampoco se pueden adoptar más de tres mascotas, ni éstas pueden subir en el ascensor comunitario o que la basura deba tirarse al contenedor a una hora concreta. No se pueden comprar ni vender bebidas en la calle, ni por supuesto, consumirlas. Los animales deben ser paseados 20 minutos al día o, como mínimo, no permanecer atados más de 6 horas. Regar las plantas fuera de hora o, algo tan típico y pintoresco para el turismo, tender la ropa en lugares visibles también está prohibido. Y la retahíla sigue sin fin hasta el absurdo más insospechado.

No obstante, lo verdaderamente grave de esta escalada de incongruencias es la nueva persecución a los bañistas en la playa. La venta ambulante está absolutamente vetada, a partir de ahora nada de masajes, trencitas, tarot, videncia ni bocadillos, pipas y refrescos. Nada de nada. Por no poder, tampoco se puede llevar al perro a la playa, por muy bien educado que esté. Tampoco se puede jugar a la pelota, ni cantar, gritar o generar ningún tipo de ruido, con lo que quedan excluidas las despedidas de solteros.

Pero, sin duda, lo último de lo último, la medida que más ampollas ha levantado, es la prohibición del nudismo, aunque sólo se trate de hacer top less para tomar el sol. Es decir, todo aquello por lo que los turistas perdían los papeles para viajar a España, ahora está prohibido. Las consecuencias se puede observar con sólo hacer acopio de las quejas que se acumulan, por parte de los lugareños, pero sin duda, será mucho más evidente a largo plazo, cuando el año que viene, los extranjeros hagan las maletas y se vayan a Italia, Grecia o a Croacia.

Al parecer, las exageradas normativas de tráfico no han sido suficientes y ahora nos hemos apuntado también a la liga inquisidora antitabaco. En poco tiempo sólo se podrá fumar en casa y en la cárcel. Porque, desde luego, en playa tampoco se puede. Ni acampar, ni poner música, ni el tan romántico y legendario sexo sobre la arena, ni madrugar para coger sitio, porque muchas playas han puesto horario de apertura y antes de las 8 no se puede pisar el mar. Claro que, como la obligación de llevar cinturón, aunque la seguridad sea una cosa personal, tampoco se podrá uno meter en el agua con bandera roja, un distintivo que informa del estado de la mar, y que ahora será un icono prohibitivo más. De hecho, tampoco se puede acudir a la playa con un coche tuneado… con uno sin tunear, sí.

Todo aquél que enturbie la paz y el estado de la playa será perseguido. Es decir, a partir de este verano, las playas serán tratadas como parque natural protegido y seguramente pronto tendremos que pedir cita con antelación para poder darnos un baño en el agua salada. Es una auténtica lástima, pero con tanta tontería sólo vamos a perder ese turismo de sol y playa que tantos beneficios nos ha proporcionado para el desarrollo costero español.

  • Samarkanda

    Bueno, pero por la calle sí que se puede ir desnudo, mientras no se haga &quot;ostentación de los genitales&quot;.<br />Esto es lo más parecido a una dictadura que va a vivir nuestra generación, será que algunos se sienten nostálgicos.<br />No veas cómos se van a poner con las nuevas multas. Gordos!!!!