Justicia y no sensacionalismo para informar al turista

Hubo un tiempo en que el Foreing Office británico (la diplomacia del Reino Unido) era un ejemplo para muchos estados. Hoy parece haber perdido el Norte. Avisar de que en España “hay una amenaza alta de terrorismo” es una obviedad que se concluye sin necesidad de ser diplomático. Sólo basta con salir un poco por el mundo. Y es que el problema no es que en España exista ETA (una organización terrorista vacía de ideas y de justificación). El problema es que el terrorismo es un fenómeno global que afecta a todo el mundo, como deberían saber las excelentísimas figuras del Foreing Office.

Tan cierto es esto que sólo hay que recordar los atentados del 7 de julio de 2005 en el Metro de Londres, de corte radical islamista. O los del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Cercanías de Madrid. O los del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. Y esto por citar los más significativos. Porque, ¿cuántas células de terroristas radicales islamistas se han desarticulado en los últimos años en varios países europeos de importancia?

El turista y el viajero que se desplazan a otros países quieren disfrutar de su viaje, con tranquilidad o con intensidad, pero sin tener que enfrentarse a la muerte. Nada que objetar, pero para ser honestos no podemos mirar a otro lado y debemos asumir que el terror nos puede esperar en cualquier sitio. Por ejemplo, el Bombay, en un hotel de lujo como el Marriot de la capital financiera de la India. Y es que en un mundo globalizado como en el que vivimos, en el que las ideas y el fundamentalismo también se globalizan nadie está a salvo, desgraciadamente. Es un problema del que debemos concienciarnos y con el que hay que vivir, para lucharlo y vencerlo.

Se puede objetar que ETA es una problema local de España ( y de Francia), pero no es verdad. El asesinato de inocentes y de defensores de la seguridad y la libertad es un problema universal. La nacionalidad y las ideas no cambian un asesinato siempre execrable.

Prevención para el turista: sí. Educación por parte de los ministerios de Asuntos Exteriores para concienciar de los peligros: sí. Pero amarillismo como el del Foreing Office, no. Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores español, debería elevar una protesta formal al Reino Unido para que cambie su duro aviso de peligrosidad en su web.