Aeropuertos más amigables

¿Alguna vez alguien ha visto un aeropuerto así de vacío?

Hemos hablado en muchas ocasiones de los inconvenientes de viajar en avión por las, en demasiadas ocasiones, absurdas medidas de seguridad. Y parece que esta idea de lo absurdo empieza a calar en las autoridades encargadas de esta materia. En la edición del 21 de abril del semanario The Economist, Kip Hawley, un antiguo director de la Administración de Seguridad en el Transporte estadounidense (TSA en sus siglas inglesas), ha admitido que la seguridad en los aeropuertos necesita una reforma.

El paso es interesante, ya que después de los atentados del 11 de septiembre de 2011 fue la TSA la encargada de poner en marcha los protocolos de seguridad en los aeropuertos y en el embarque. Hawley propone algunas ideas para hacer más llevadera la seguridad. Por ejemplo, que las aerolíneas dejen de cobrar por las maletas. Este exdirectivo piensa que de esta manera los pasajeros facturarían todo su equipaje y no llevarían casi nada en el avión, lo que evitaría demoras innecesarias en el embarque. Seguro que las aerolíneas no están tan conformes con este planteamiento, ya que los ingresos por equpaje facturado son una de sus líneas de negocio.

Otra de las propuestas es permitir que los pasajeros embarquen con todo tipo de líquidos, pero el que quiera realizar esto deberá pasar por una cola especial donde se controlarán. Hawley también es partidario de eliminar las prohibiciones de llevar cuchillos, navajas, tijeras e incluso mecheros en los aviones. Este experto asegura que las puertas que dan acceso a la cabina de pilotos se han hecho lo suficientemente robustas como para dañarlas con cualquiera de estos objetos.

Por último, Hawley aboga por realizar controles más aleatorios y no tan rígidos, ya que los terroristas pueden usar la previsibilidad de los mismos para colarse en los vuelos. Por su lado, IATA ha manifestado que el sector debe tender un punto de facturación del futuro en el que se hagan las tres tareas principales a la vez: facturación, segguridad, control de aduanas y pasaporte.

Hawley no es la primera voz en el sector que pide estas modificaciones y en la Unión Europea ya se ha intentado poner coto en varias ocasiones al espinoso asunto del transporte de líquidos en el equipaje de mano. Pero la burocracia y el miedo a nuevos atentados tumban muchas de estas propuestas. ¿Cómo lo véis? ¿Pensáis que se impondrá la razón y la comodidad de nuevo en los vuelos?

Justicia y no sensacionalismo para informar al turista

Hubo un tiempo en que el Foreing Office británico (la diplomacia del Reino Unido) era un ejemplo para muchos estados. Hoy parece haber perdido el Norte. Avisar de que en España “hay una amenaza alta de terrorismo” es una obviedad que se concluye sin necesidad de ser diplomático. Sólo basta con salir un poco por el mundo. Y es que el problema no es que en España exista ETA (una organización terrorista vacía de ideas y de justificación). El problema es que el terrorismo es un fenómeno global que afecta a todo el mundo, como deberían saber las excelentísimas figuras del Foreing Office.

Tan cierto es esto que sólo hay que recordar los atentados del 7 de julio de 2005 en el Metro de Londres, de corte radical islamista. O los del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Cercanías de Madrid. O los del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. Y esto por citar los más significativos. Porque, ¿cuántas células de terroristas radicales islamistas se han desarticulado en los últimos años en varios países europeos de importancia?

El turista y el viajero que se desplazan a otros países quieren disfrutar de su viaje, con tranquilidad o con intensidad, pero sin tener que enfrentarse a la muerte. Nada que objetar, pero para ser honestos no podemos mirar a otro lado y debemos asumir que el terror nos puede esperar en cualquier sitio. Por ejemplo, el Bombay, en un hotel de lujo como el Marriot de la capital financiera de la India. Y es que en un mundo globalizado como en el que vivimos, en el que las ideas y el fundamentalismo también se globalizan nadie está a salvo, desgraciadamente. Es un problema del que debemos concienciarnos y con el que hay que vivir, para lucharlo y vencerlo.

Se puede objetar que ETA es una problema local de España ( y de Francia), pero no es verdad. El asesinato de inocentes y de defensores de la seguridad y la libertad es un problema universal. La nacionalidad y las ideas no cambian un asesinato siempre execrable.

Prevención para el turista: sí. Educación por parte de los ministerios de Asuntos Exteriores para concienciar de los peligros: sí. Pero amarillismo como el del Foreing Office, no. Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores español, debería elevar una protesta formal al Reino Unido para que cambie su duro aviso de peligrosidad en su web.