La tabla periódica de las aerolíneas

¿Con qué elemento volar?

¿Quién no recuerda la tabla periódica de los elementos químicos? Quizá no al detalle, pero sí vagamente, como algo que había que aprender de memoria en los últimos años de enseñanza secundaria. Pues bien, la agencia de viajes Edreams ha tenido la originalidad de crear la tabla periódica de las aerolíneas. Se trata de una clasificación de las 100 compañías mundiales con mejores comentarios de los clientes de la agencia.

El primer puesto lo ocupa Singapore Airlines (puntuada con 4,49), seguida de Darwin Airways (firma suiza con 4,40 puntos) y de Thai Airways (tailandesa con 4,40 puntos). Para encontrar la primera firma española hay que bajar hasta el puesto 11 (lo que no está mal), que ocupa… ¿lo adivinan? Binter Canarias (4,24), una aerolínea regional especializada en vuelos que unen las siete islas del archipiélago canario. Es decir, ninguna de las grandes compañías españolas se encuentran en el Top 10 de la clasificación.

De las opiniones de los clientes de Edreams se concluye que el precio del billete no es la razón principal por la que puntúan a las aerolíneas, ya que ninguna de las 10 compañías más low cost figura entre los 20 primeros puestos. En cambio, dos de las tres aerolíneas más caras están situadas entre las diez primeras. Se puede hacer esta lectura o también que buena parte de los clientes que han realizado los comentarios disponen de un alto poder adquisitivo.

En cualquier caso, el pabellón español queda muy desmejorado. La siguiente aerolínea nacional en el ranking es Islas Airways (puesto 20 con 4,12 puntos), también especializada en cubrir trayectos entre las Islas Canarias. Hay que bajar hasta los puestos 68, 77 y 79 para encontrar a Air Europa (3,74), Iberia (3,58) y Vueling (3,54), respectivamente. Que las aerolíneas de mayor envergadura aparezcan casi siempre en puestos bajos habla por sí mismo.

Seguros contra la quiebra de aerolíneas

No somos partidarios de cargar con costes innecesarios los billetes de avión. Esta industria ha sido muy golpeada por la crisis y el constante incremento de los precios del petróleo, reduciendo los márgenes de beneficio y de inversión de las aerolíneas. Ello ha provocado que muchas hayan tenido que echar el cierre, dejando a miles de pasajeros sin dinero ni vuelo.

Precisamente por esto, pensamos que el único coste que debería ser obligatorio para un pasajero en un billete de avión es el de un seguro que le cubra en caso de que la aerolínea quiebre. Rafael Gallego, presidente de CEAV, la confederación de agencias de viajes, lo ha solicitado en reiteradas ocasiones. La última, en las jornadas técnicas que ha celebrado la patronal en Berlín. En las mismas se ha tenido que oír a responsables de aerolíneas y del Ministerio de Fomento que esta medida no es posible ni recomendable. Sin embargo, como todos los mensajes que vienen del establishment, la verdad es la contraria.

Que desde Fomento no se preocupen de crear e imponer un sistema que garantice el dinero de los pasajeros en caso de que una aerolínea quiebre muestra a las claras la poca procupación por el cliente y el contribuyente. No hablamos de garantizar el viaje, algo que supondría una operación logística a gran escala. La idea que viene planteando Gallego y las agencias es que las aerolíneas estén obligadas a contratar una especie de seguro (o fondo) ante quiebras, de tal manera que si se produce el cese de operaciones se pueda reintegrar al pasajero en el menor tiempo posible el gasto que ha realizado.

Desde CEAV la medida no sólo se pide como protección al cliente, sino también como una forma de evitar que la agencia tenga que ser la pagana de estas situaciones. Hace unos años, con los antiguos dirigentes de Fomento se estuvo a punto de alcanzar un acuerdo, pero el lobby del sector aéreo es muy fuerte. El Gobierno debe pensar que es mejor para la imagen de país que se quiere conseguir la existencia de unos aeropuertos abarrotados tras la quiebra de una aerolínea, con los pasajeros y clientes lógicamente cabreados y una sensación de impunidad creciente. Veanse si no casos como Air Madrid o Air Comet. Con estas actitudes es lógico que España no salga del agujero ni gane credibilidad ni su turismo sea referencia de calidad.

Aeropuertos más amigables

¿Alguna vez alguien ha visto un aeropuerto así de vacío?

Hemos hablado en muchas ocasiones de los inconvenientes de viajar en avión por las, en demasiadas ocasiones, absurdas medidas de seguridad. Y parece que esta idea de lo absurdo empieza a calar en las autoridades encargadas de esta materia. En la edición del 21 de abril del semanario The Economist, Kip Hawley, un antiguo director de la Administración de Seguridad en el Transporte estadounidense (TSA en sus siglas inglesas), ha admitido que la seguridad en los aeropuertos necesita una reforma.

El paso es interesante, ya que después de los atentados del 11 de septiembre de 2011 fue la TSA la encargada de poner en marcha los protocolos de seguridad en los aeropuertos y en el embarque. Hawley propone algunas ideas para hacer más llevadera la seguridad. Por ejemplo, que las aerolíneas dejen de cobrar por las maletas. Este exdirectivo piensa que de esta manera los pasajeros facturarían todo su equipaje y no llevarían casi nada en el avión, lo que evitaría demoras innecesarias en el embarque. Seguro que las aerolíneas no están tan conformes con este planteamiento, ya que los ingresos por equpaje facturado son una de sus líneas de negocio.

Otra de las propuestas es permitir que los pasajeros embarquen con todo tipo de líquidos, pero el que quiera realizar esto deberá pasar por una cola especial donde se controlarán. Hawley también es partidario de eliminar las prohibiciones de llevar cuchillos, navajas, tijeras e incluso mecheros en los aviones. Este experto asegura que las puertas que dan acceso a la cabina de pilotos se han hecho lo suficientemente robustas como para dañarlas con cualquiera de estos objetos.

Por último, Hawley aboga por realizar controles más aleatorios y no tan rígidos, ya que los terroristas pueden usar la previsibilidad de los mismos para colarse en los vuelos. Por su lado, IATA ha manifestado que el sector debe tender un punto de facturación del futuro en el que se hagan las tres tareas principales a la vez: facturación, segguridad, control de aduanas y pasaporte.

Hawley no es la primera voz en el sector que pide estas modificaciones y en la Unión Europea ya se ha intentado poner coto en varias ocasiones al espinoso asunto del transporte de líquidos en el equipaje de mano. Pero la burocracia y el miedo a nuevos atentados tumban muchas de estas propuestas. ¿Cómo lo véis? ¿Pensáis que se impondrá la razón y la comodidad de nuevo en los vuelos?

Sin respuestas sobre el accidente de Spanair

Dos años después del accidente del vuelo JKK5022 de Spanair en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, aún no se conocen las causas exactas del mismo. Este hecho habla muy mal de las autoridades judiciales que tienen abierta la investigación para depurar responsabilidades criminales y de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), que s encarga de la parte técnica.

Hace dos días, la CIAIAC publicó un informe de evolución sobre la investigación en el que no se aportan datos nuevos y se sigue apuntando a un error humano como causa del accidente en el que perecieron 154 personas, familias incluidas. La situación actual es totalmente irrespetuosa con los supervivientes del suceso y con los familiares de los fallecidos, que en el segundo aniversario aún no tienen respuesta a sus preguntas. Desde aquí queremos mostrarles nuestro máximo apoyo.

Y es que, tras dos años de instrucción por un juzgado madrileño, sólo se encuentra imputado en el caso el técnico que despachó el avión después de “arreglar” la avería que provocaba el relé que controlaba el sistema de avisos y la sonda de temperatura. Al desconectar el mecanismo por el que se informaba a los pilotos sobre si el aparato estaba en correctas condiciones para despegar, estos no pudieron darse cuenta de que los flaps y slats no estaban en la posición adecuada. Despegaron y el avión no logró sustentarse, provocándose la caída. Esta es la principal hipótesis de la investigación.

Es necesaria una respuesta concluyente sobre lo que pasó y que se depuren las responsabilidades penales que puedan existir. ¿Por qué despegó un avión que no dejaba de dar problemas? Por qué esos problemas, que venían de días anteriores, no habían provocado que el avión pasase a inspección inmediatamente? ¿Presionó algún responsable de Spanair al técnico y los pilotos para volar el aparato?

Urge dar a luz un sistema de protección para pasajeros y aerolíneas

Los últimos acontecimientos en el mundo aéreo ponen de relieve la necesidad de crear un sistema que cubra definitivamente a los clientes y a las aerolíneas. Por un lado, a los usuarios del transporte, que siguen siendo los paganos de la crisis aérea: las aerolíneas continúan quebrando y los viajeros se quedan sin su dinero y sin su viaje. Aquí tenemos el ejemplo de Air Comet, a cuyos damnificados no se les devolverá el precio del billete hasta dentro de dos o más años.

No es la primera vez que pasa algo así. En 2006 Air Madrid dejó de volar por supuestos problemas de seguridad, hecho que afectó a miles de viajeros. Cuatro años después de aquello, los pasajeros aún siguen sin recibir el pago de sus billetes. Por eso, los afectados por la quiebra de Air Comet no deben esperar una resolución en poco tiempo. Además, los recursos humanos del Juzgado Mercantil número 8 de Madrid, quien tramita el concurso, son limitados.

Por su lado, las aerolíneas, con incidentes como la reciente erupción del volcán islandés, han ahondado más en su crisis particular, motivada por la sobreoferta y el descenso de la demanda. Más de 1.200 millones de euros calcula IATA que se han dejado de ingresar en el sector aéreo durante los seis días en que los cielos han estado cerrados.

La solución puede estar en la creación de un fondo de contingencias como el que está promoviendo ACAV y otras asociaciones para proteger al consumidor y también a la aerolínea. Se trataría de una especie de seguro que permitiría devolver los precios de los billetes abonados a aquellos pasajeros que se vean afectados por una quiebra o un incidente natural. El pago se podría realizar de forma compartida (viajero-aerolínea) y evitaría muchos quebraderos de cabeza.

La iniciativa debería calar a nivel europeo, pero es más fácil que encuentre acomodo en nuestro país antes que en toda la Unión Europea. Desde el Ministerio de Fomento ven con buenos ojos la propuesta y se están perfilando los detalles. Deberían darse prisa, ya que el mercado estará muy revuelto todo lo que queda de año y quizá buena parte de 2011. Cuanto antes se pongan en marcha mecanismos de protección, mucho mejor para todos.