Gráfico de la semana: precio del equipaje en las ‘low cost’

El portal WhichAirline.com, un comparador estadounidense de vuelos baratos, ha elaborado una divertida, curiosa y útil infografía en la que explica los precios que tiene facturar equipaje en las principales aerolíneas de bajo coste europeas. De todos es conocido que este tipo de compañías intentan conseguir un ingreso adicional de sus clientes por cualquier vía y la del equipaje es una de las más recurrentes.

Aunque la infografía está en inglés, es bastante clara. En la parte izquierda, en color naranja, se indica el precio por facturar una maleta de 15 kg. En la parte derecha, en color cián, se refleja el precio por facturar con exceso de equipaje. Por cada kilo de exceso se cobra una cantidad y la barra muestra el total. Hay que resaltar varios puntos: como en otros rankings, Ryanair aparece la primera por lo poco baratos que son sus servicios. Le siguen Wizz y Flybe. Sin embargo, da gusto saber que en el Norte de Europa se benefician de unas compañías de bajo coste que no cobran nada por facturar dentro de los límites.

¿Qué perdemos en el coche de alquiler y en el hotel?

Quizá algunos piensen que el mundo de la empresa turística es aburrido. Nada más lejos de la realidad. Y si no, que se lo pregunten al empleado de Europcar, empresa de alquiler de coches, que se encontró una lápida en el asiento de atrás de un vehículo. O las cenizas del difunto en un automóvil que se había usado en una mudanza.

Los objetos tradicionales que más se olvidan en el coche son los teléfonos móviles, carteras, cámaras de fotos, maletas o las gafas de sol. Pero como se ve, siempre hay alguna sorpresa. Los juegos eróticos o la ropa interior también están entre ellas. Eso sí, la persona que se olvidó el caniche en el vehículo no tiene perdón. Europcar asegura que sólo un 5% de los objetos perdidos son reclamados por sus dueños, a pesar de que es la propia firma quien contacta con el cliente.

Los hoteles son otro de los puntos calientes para los olvidos. La cadena británica Travelodge asegura que en el último año ha recogido más de 22.000 libros extraviados en las habitaciones de sus alojamientos. Como datos curioso, 7.000 de estos volúmenes pertenecen a la trilogía erótica Cincuenta sombras, de la escritora E. L. James. Los libros de Millenium, de Stieg Larsson, son los siguientes en la lista. En este caso, si los libros no se reclaman en tres meses, Travelodge los dona a la fundación Cancer Research, del Reino Unido.

¿En qué se gasta la aerolínea el precio de tu billete?

La liberalización del mercado de los vuelos ha traído precios que en muchos casos pueden parecer irrisorios, sobre todo si se comparan con los de hace diez o veite años (en la década de los 90 del siglo pasado). Pero cabe hacerse una pregunta: de la tarifa, ¿cuánto se queda como beneficio la aerolínea y cuánto se destina a otros conceptos? El diario económico The Wall Street Journal ha realizado un gráfico para explicarlo. Aquí incluimos una imagen del mismo y más abajo lo comentamos brevemente.

Lo primero que llama la atención es que sólo un 1% del precio del billete se obtiene como beneficio para la aerolínea (en el gráfico se identifica con un asiento). El resto de la tarifa se emplea en pagar los gastos para operar: un 29% va a sufragar el combustible; un 20%, al pago de la tripulación; un 16%, a temas como cátering, hangares, etc.; un 14%, a tasas e impuestos; un 11%, a mantenimiento; y 9%, a otros gastos. Con esta estructura se entiende que las líneas aéreas busquen nuevas formas de ingresos: pago por equipaje, por obtener la tarjeta de embarque, por elegir asiento… Los datos del Wall Street Journal han sido obtenidos de las cuentas de US Airways en 2011, una de las mayores compañías estadounidenses. US Airways emplea un modelo más o menos tradicional, así que habría que ver la estructura de gastos en una firma de bajo coste.

Gráfico de la semana: ¿qué tipo de coche alquilamos?

Fuente: Alquilerdecoches-online.es

Cuándo llegamos a un destino en el que no contamos con medio de locomoción, ¿a qué tipo de coche de alquiler recurrimos? El portal Alquilerdecoches-online.es ha intentado dar respuesta a esta pregunta realizando una comparación de los vehículos reservados a través de sus sistemas. En lo que va de 2012, los turistas prefieren coches económicos y minis, sin duda para atravesar las dificultades de la crisis y reservar parte del presupuesto para otros “lujos” en su viaje.

Colgados dentro del avión, como jamones ibéricos

El precio importa más que nunca y estamos dispuestos a renunciar a nuestro pellejo con tal de volar a tarifas de risa. Así, al 77% de los internautas no les importaría asistir a presentaciones comerciales en pleno vuelo con tal de que el precio del billete se redujese. El dato lo da el “Observatorio de Vuelos”, preparado por el portal Mirayvuela.com, que ha preguntado a 4.700 navegantes qué estarían dispuestos a aguantar en un avión con tal de volar a precios de risa.

Pues bien, no es difícil encontrarse a personas que reniegan de la publicidad, incluso de la que aparece en portales de Internet y que permite ofrecer información gratuita para sus usuarios. Sin embargo, dos de cada tres entrevistados estaría dispuesto a llevar publicidad de la aerolínea en la maleta durante un periodo de tiempo determinado. Hasta que se cansen, claro, y su equipaje parezca un regalo que traen a sus seres queridos del último viaje, envuelto en pegatinas.

Pero lo más curioso es el nivel de sufrimiento que aguantarían por volar barato. Un 17% tomaría aviones sin ventanillas. Seguro que entre estos no se encuentran los que se ponen nerviosos nada más abrocharse el cinturón. Testimonialmente, un 6% soportaría viajar de pie, con un sistema de arnés. Hombre, a todos nos gustaría “hacernos un 8.000” como los grandes escaladores, pero es que aquí superaríamos esa cota con creces. Nos viene a la mente un aparato con 200 personas colgadas del techo, como jamones secándose.

En definitiva, el 94% de los consultados no dudaría en sacrificar algunas comodidades para obtener tarifas más bajas. Eso sí, lo que no aguantarían es que les cobrasen comisiones por pagar con tarjeta de crédito o que les hagan abonar una cantidad por facturar su equipaje (práctica prohibida por ley). Y es que la pela es la pela.

Cuando se mezclan churras con meninas

Ya no es un secreto para nadie, y para los principales afectados menos, que las aerolíneas de bajo coste están ganando la partida a las tradicionales en un contexto en el que el precio se mira mucho más que los servicios ofrecidos. Por ello, es interesante la iniciativa que ha puesto en marcha la web británica de British Airways (BA). La aerolínea de bandera del Reino Unido ha creado un comparador de las tarifas que cobran sus dos competidores principales de bajo coste: Ryanair y EasyJet. Los precios que compara esta herramienta no son los del billete, sino los de servicios como facturar en el aeropuerto, llevar equipaje de pesos determinados, selección de asiento o comidas a bordo.

La conclusión, al usar esta aplicación, es que BA da mejores servicios a coste cero, mientras que el billete con Ryanair puede costar 10 euros, pero donde de verdad nos “sacarán la sangre” será en el pago por servicios como la facturación, las comidas a bordo o la elección de asiento. Desde este punto de vista, British Airways tiene razón. De todos es sabido que de donde las low cost obtienen su margen de beneficio es de los ingresos extras que obtiene antes o durante el vuelo y no de la tarifa del billete. Sin embargo, BA obvia que la filosofía del bajo coste es precisamente esa: ofrecer sólo los servicios necesarios y cobrar por aquellos que no lo sean.

Cuando alguien reserva un vuelo lo que quiere es que le transporten de un lado a otro. Esta es la necesidad básica que debe satisfacer una aerolínea y si el cliente no busca nada más, elegirá su compañía en función del precio y la seguridad que le merezca. Siempre es bueno tener comodidades como poder elegir asiento o comer algo, pero el cliente tendrá que pagar por ello, según la filosofía low cost. Y esto no significa que sea un servicio de mala calidad, sino que tiene las prestaciones básicas y necesarias.

Por ello, BA tiene que darse cuenta de que el cliente low cost (el que quiere un vuelo para llegar a su destino y punto) no es su pasajero objetivo, porque siempre le va a ofrecer tarifas mayores (para cubrir su servicio excelente) que cualquier aerolínea de bajo coste. Cada vez más la clave está en el precio ajustado al servicio que se quiere recibir.

Más información en “London Calling” (Expansión)

Ryanair, las subvenciones y las amenazas

Ryanair tiene unos principios muy claros: precios bajos, promociones polémicas, salidas de tono de su presidente… Todo ello ha ayudado a esta low cost a forjarse la imagen que gasta en la actualidad. Pero desde la aerolínea también han dejado claro otro de sus ideales: les da igual todo y todos. No le importa que un juzgado de lo Mercantil le inste a modificar sus abusivas condiciones de contratación. Tampoco le importa acusar a la Generalitat Valenciana de favorecer a otras aerolíneas con ayudas. Y ahora no le duele amenazar a Fuerteventura con dejar de operar todos sus vuelos en la isla.

Sin entrar en el posible incumplimiento contractual entre las dos partes, estas prácticas nos parecen hasta mafiosas. Ryanair dispone de una serie de cauces legales para hacer valer sus derechos ante quienes piense que los están quebrantando. Pero no, la política de esta firma irlandesa es la de organizar mucho ruido, ¿para qué? Las primeras campañas de este tipo le podrían dar resultados, pero el sector ya le va cogiendo la medida a esta low cost y cada vez hace menos caso.

Por otro lado, queremos denunciar las formas que han seguido algunas regiones españolas para fomentar el turismo en su ámbito de actuación. Muchas comunidades autónomas han otorgado subvenciones a diversas aerolíneas para compensar el nulo retorno de la inversión que suponía para la firma abrir una ruta entre un aeropuerto de segunda y una ciudad europea (o incluso española). Cuando el dinero público se acaba, la aerolínea se enfada y acaba cerrando esta ruta deficitaria, que nunca ha dado beneficios. Es de lógica empresarial. Lo que no es tan lógico es que se utilice dinero de todos los contribuyentes para sufragar las operaciones (o la “promoción”, como eufemísticamente suele decirse) de compañías privadas, cuya teórica compensación serán los ingresos que generen los turistas que transporten. Y repetimos: teórico, porque este tipo de subvenciones sólo ayudan a crear una falsa sensación de riqueza turística.

Un verano más… tirados en Barajas

Otra vez en verano la vergüenza de las aerolíneas. O, más concretamente, la desvergüenza de algunas que no dudan en dejar tirado a un pasaje entero durante dos días en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Nos referimos a la compañía Air Comet, propiedad del grupo Marsans, que últimamente también ha sido noticia por la venta de Aerolíneas Argentinas. Es impresionante ver cómo con argumentos tan enclenques como los tan manidos “fallos mecánicos” se puede cancelar el vuelo de unas personas y despreocuparse por ellas. Air Comet y sus responsables no tienen perdón, lo decimos bien alto y claro. Lo que la aerolínea debía haber hecho es coger a todos los pasajeros y ofrecerles otro vuelo a su destino en el menor plazo de tiempo posible. Pero, en vez de eso, han optado por dejar a los viajeros a su suerte en el Aeropuerto de Barajas, reaccionar tarde ofreciéndoles un hotel y esperar a que llegase un vuelo de Air Comet desde Buenos Aires para operar el que tuvo que ser suspendido. De vergüenza y, encima, lo realiza una aerolínea española.

Suele ser en verano cuando más afloran estos problemas y cuando se demuestra que vivimos en una república bananera. Por mucho que se esfuerce el Ministerio de Fomento en renovar su web para informar a los viajeros (noticia), ¿de qué le sirve a un pasajero que se queda en bragas ante esta situación? El afectado sólo tiene el recurso de la reclamación, que no suele llegar a ningún sitio. Eso y poner una gran sonrisa a la espera de que le trasladen en otro vuelo.

La actuación de la administración española en estos casos es nula. El permiso para operar vuelos en territorio español es un tema potestativo del Estado, quien da una autorización a las aerolíneas para que lo exploten comercialmente. Para llegar a esto, la firma en cuestión debe pasar una serie de controles y cumplir un conjunto de requisitos. La Dirección General de Aviación Civil se encarga de controlar estas cuestiones. ¿Se le realizará una investigación a Air Comet? Deberían: no es el primer incidente de este tipo y además se han alegado problemas mecánicos en el aparato para no despegar. Pero lo más seguro es que Aviación Civil no haga nada…

Con ello se contribuye a dar pie al fantasma de la permisividad que ya apreció con el caso Air Madrid, cuando se supo que la compañía estuvo volando mucho tiempo sin haber pasado todos los controles de seguridad. Y es que, hilando, a uno no le extraña que sucedan estas cosas cuando se entera de que en muchas aerolíneas algunos de sus ejecutivos han desempeñado cargos en la Dirección General de Aviación Civil, donde han dejado muchos amigos. Eso sí, al cliente que le zurzan, por no emplear una palabra más rotunda.

¿Iberia se prepara?

Es curioso y significativo el movimiento que ha ocurrido en Vueling en los últimos días y que muy poca gente ha comentado. José Luis Quirós, un hombre de Iberia, ha recalado en Vueling como director de operaciones. ¿Casualidad? Es bastante oportuno que ahora que Vueling y Clickair van a llevar a cabo su fusión, dando lugar a una empresa en la que Iberia tendrá la mayoría (algo más del 40% del capital), se sitúe en una dirección tan estratégica como la de operaciones un hombre de la casa: de Iberia.

Uno de los principios para llevar a cabo la fusión era respetar la independencia de la firma resultante. Este paso, ¿a qué viene? Todavía es pronto para aventurar algo más que hipótesis, pero la CNMV debe estar atenta para evitar concentraciones que podrían ir contra el mercado. Lo decimos claro: si Iberia ya está colocando sus fichas, al final del proceso la firma de Fernando Conte casi tendrá la hegemonía en el largo, medio y corto radio. Pero, de momento, todo son suposiciones.

El ‘todo vale’ legal de las ‘low cost’

Hay que acabar definitivamente con los abusos de las compañías de bajo coste. Abusos permitidos por la ley, que ya tiene bemoles. El Parlamento Europeo ha dado un gran paso al exigir a todas las aerolíneas la inclusión en los precios que publiciten de todas las tasas y cargos aplicables, con el objetivo de no engañar al consumidor. Sin embargo, en la cuestión de los vuelos cancelados, aún queda mucho por hacer.

El reglamento 261/2004 de la Unión Europea, que regula los derechos de los pasajeros, garantiza que si una compañía aérea suspende un vuelo, la firma debe reubicar a los afectados en otro que tenga igual destino, proporcionarles alojamiento y una indemnización, entre otros derechos. Excepto para los billetes con precio reducido. Aquí está el tecnicismo legal que usan ciertas líneas de bajo coste para anular vuelos sin previo aviso y sin hacerse cargo de los pasajeros afectados. Toda una vergüenza cuya corrección debe instar la Dirección General de Aviación Civil, responsable del cumplimiento de este reglamento.

De esta forma, casos recientes como los de Easyjet no sucederían, al menos no dejarían desprotegidas a personas que han hecho una serie de planes contando con un vuelo que nunca existió.