Infraestructuras para ayudar al turismo y al sector aéreo

José Blanco, ministro de Fomento, no se anda por las ramas. Más allá de las acusaciones de sectarismo político, es verdad que Blanco ha acelerado la construcción de muchas infraestructuras, la mayoría de ellas relacionadas con el sector turístico, como nuevas líneas de AVE o en enlace ferroviario entre Madrid y el Aeropuerto de Barajas.

Gracias al esfuerzo inversor que está realizando el Gobierno, en no más de dos años tendremos infraestructuras clave para el negocio turístico desarrolladas. Aunque no nos gustan muchas de las políticas erráticas que el Ejecutivo está llevando a cabo para intentar ayudar al sector en la crisis, debemos decir que es un acierto el empuje inversor que se está desarrollando desde Fomento.

El último ejemplo será el enlace ferroviario entre la estación de Chamartín y el Aeropuerto de Barajas, que ya está conectado con la capital a través de la red de Metro. Sin embargo, el tren contribuirá a enlazar el verdadero centro de Madrid, en Sol, con uno de los principales aeródromos europeos. Sin embargo, es más importante el hecho de que el AVE llegue hasta el propio aeropuerto.

Que la alta velocidad llegue a salir de Barajas abre la posibilidad a nuevas fuentes de negocio entre aerolíneas y Renfe. Esta es una vía que ya han explorado compañías como Air Europa, conocida con el término de intermodalidad, y que supone vender billetes de avión conjuntamente con los de tren para llegar a un determinado destino. Sin duda, esta conexión no sólo beneficiará al viajero, también a las aerolíneas.

La desfachatez de algunos controladores aéreos

Este medio no se va a vender ante nadie ni va a ceder ante las amenazas de ningún colectivo. La idea que nos guía es la defensa de los intereses y los derechos de los viajeros, verdaderos motores del turismo. Son ellos quienes dar de comer a las empresas del sector, a los aeropuertos y al personal que trabaja en los mismos. Decimos todo esto porque nos parecen inauditas las declaraciones que Juan María García Gil, presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca), hacía en la edición dominical del diario El Mundo. “Somos el único colectivo capaz de derrocar a un gobierno”, así se despachaba García, recordando al Ejecutivo que una huelga de controladores “puede desestabilizar a cualquier país” y terminar con “cualquier Gobierno”.

Es impresionante que cosas como esta se puedan decir tan a la ligera en nuestro país sin que pase absolutamente nada. Después de dos meses en los que miles de viajeros de Iberia se han visto perjudicados por una supuesta “huelga de celo”, después de una nevada que paralizó el Aeropuerto de Barajas dejando a otros miles de personas varados en una situación tercermundista, aparece esto. Indigna pensar que se quiera abusar del derecho constitucional a la huelga para presionar no sólo a un Gobierno, sino a toda la sociedad. Tal prostitución de un derecho fundamental sólo es posible porque no existe una regulación legal del mismo (sólo un real decreto ley de 1977) que ponga coto a los aires divinos que se dan ciertos colectivos que controlan servicios públicos (y el aeronáutico lo es, por mucho que se empeñen algunos en negarlo). Ciertas personas creen que tener derecho significa hacer lo que nos venga en gana y se olvidan de que cada derecho implica una obligación.

Como siempre, el pasajero que paga religiosamente sus impuestos, sus tasas de aeropuerto, sus cargos de gestión y las tarifas por billetes aéreos, también paga la falta de consciencia y los privilegios de unos pocos. Y así, en nuestro querido país, se seguirán repitiendo escenas como la de los días pasados. Hombres, mujeres y niños tirados, hacinados y olvidados en un aeropuerto de un país de la Unión Europea. No nos extraña que los franceses piensen que Europa empieza en los Pirineos, al final van a tener razón.

Alabamos la actitud de la OCU de querellarse contra AENA e Iberia. SE NECESITA UNA LEY DE HUELGA que regule servicios mínimos en actividades públicas. Se necesita ya, sin más dilación. Hay que acabar con los privilegios de unos pocos que pueden poner en jaque no sólo a un Gobierno, sino a una sociedad y a todo un sistema constitucional. Ya está bien de tanta tontería y amenaza, preocupémonos de la que tenemos encima.

Actualización (15/01/2009): La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) nos ha remitido una nota que hizo pública el día que apareció la entrevista de su presidente y que reproducimos a continuación.

  • “El titular y cabecera informativa de la entrevista no responden al contenido expresado en la misma como se puede comprobar leyendo el resto del texto de la respuesta del que se ha entresacado el titular.
  • La referencia histórica a las palabras de Jimmy Carter tenía como único propósito ilustrar la importancia del servicio que se presta por nuestra profesión y nuestra responsabilidad en el ejercicio del mismo, permaneciendo al margen de cualquier significación política. En ningún caso se puede tomar esa referencia como advertencia o amenaza hacia nadie sino como reflexión de la conciencia que este colectivo tiene del servicio que presta y su compromiso de responsabilidad en la cadena de la seguridad aérea y de servicio público esencial.
  • USCA lamenta enormemente el uso tendencioso de la entrevista concedida y de la información imprecisa, inexacta e incompleta relativa a nuestro colectivo que se acompaña en páginas adyacentes.”

Magdalena Álvarez es quien debe acudir al Congreso y no el presidente de Iberia

“Cortina de humo”. Es una estrategia que tiende a ocultar algo más grave con una acción menos importante. Eso es lo que significa la petición del grupo socialista en el Congreso de los Diputados para que Fernando Conte, presidente de Iberia, comparezca en la cámara baja y dé explicaciones sobre la situación de la compañía. Primer punto, el Congreso no es el lugar para que el máximo ejecutivo de una empresa privada dé explicaciones de nada. Las excusas y las argumentaciones las debe proporcionar Conte en una Junta de Accionistas, máximo órgano al que le debe su cargo y remuneración. Ese es su sitio. Segundo punto, Iberia no es la culpable de la situación del Aeropuerto de Barajas ni del Ministerio de Fomento. Lo que está sucediendo en la primera aerolínea española es un problema entre la empresa y los sindicatos, con un rehén en medio: los pasajeros. Barajas no se paralizó el viernes por este tema, verdadero quid de la cuestión. La nevada sólo aumentó la crisis de Iberia con sus pilotos. Pero en Barajas también opera Air Europa, Spanair, Vueling…

El caso es que aquí siempre pagan los mismos: el viajero que ha reservado con antelación su billete y que tiene que aguantar las “huelgas de celo” de los comandantes de las aeronaves y las cortas entendederas de los negociadores de la compañía. Si los pilotos están realizando una huelga sin declararla es ilegal y lo que debería hacer Iberia es preocuparse de los miles de viajeros perjudicados y reclamar judicialmente la investigación de los hechos. Así, a quienes debe dar explicaciones Fernando Conte es a los que ponen el dinero para que Iberia siga funcionando: los accionistas y los viajeros. Lo demás es un capote que el grupo socialista del Congreso echa a Magdalena Álvarez para que camufle su incompetencia. Ella es quien debe dar explicaciones.

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