Vitalidad brasileña, a pesar de la corrupción

Una encuesta muestra las dos caras de los brasileños: conscientes de que la corrupción es una cáncer para su sociedad, pero confiados en que las cosas mejorarán en los próximos meses.

Cristo del Corcovado | Foto: David FernándezBrasil podría ser la potencia económica de Iberoamérica, pero se queda a medias por un problema endogámico en los países de Centro y Suramérica: la corrupción. Los tres últimos presidente brasileños se han visto mezclados en escándalos de corrupción. Todavía resuena en Brasil el “despido” de la presidenta Dilma Rousseff por parte del parlamento del país americano. El Think tank Pew Research Center ha realizado una encuesta entre los brasileños que sirve para dibujar la imagen que tienen de su propio país. Como es de esperar, no es nada buena.

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Niemeyer deja su legado en Avilés

Ha fallecido el arquitecto brasileño Óscar Niemeyer a los 104 años de edad (Río de Janeiro, 1907-2012). No vamos a escribir aquí un obituario sobre este genial artista, ya que las publicaciones especializadas y los medios generalistas (por ejemplo El País) se han ocupado de ello mucho mejor.

Sin embargo, sí queremos recordar que Niemeyer dejó en España su huella. Primero en 1989, cuando se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y después con el diseño del Centro Cultural Internacional de Avilés, al que dotó de sus curvas y espacios, y que lleva su nombre. Lamentablemente, el Centro Niemeyer no está en pleno funcionamiento debido a la mala gestión, el despilfarro y, como no, la política.

Este medio tuvo oportunidad de asistir a las obras de finalización del Centro Niemeyer de Avilés en octubre de 2010 (como muestra la fotografía), cuando faltaban pocos meses para su inauguración. Entonces ya se vislumbraba la sala de exposiciones de 4.000 metros cuadrados o su auditorio de 21 metros de altura. Este último elemento era especial, porque una pared móvil permitía abrir el escenario a la gran plaza que se situaba frente al complejo para que las personas del exterior pudiesen ver las representaciones, ampliándose el aforo del auditorio.

Todo esto duró escasamente un año, hasta que el recrudecimiento de la crisis y el cambio de Gobierno en el Principado de Asturias (con Foro de Asturias) destaparon la deficiente gestión económica del Centro Niemeyer. Después, el silencio y la nada.

Es desgraciado que una obra de esta envergadura, por su belleza y por su creador, se quede en nada. Avilés ganaba como centro turístico y artístico de Asturias y de España. Y, además, alrededor del complejo se debía construir un área empresarial donde la innovación tecnológica sería la clave. Todo ha quedado en promesas.

En cualquier caso, a poco que se viaje, encontrarse con el alma de Niemeyer no es difícil. Este medio también ha disfrutado de ciudades como Río de Janeiro o Sao Paulo, donde la huella del arquitecto es más visible. Por ello, los edificios de Óscar Niemeyer, como el Museo de Arte Contemporaneo de Niterói (Brasil) están esperando al viajero para que se deleite con sus formas.

Río de Janeiro: Patrimonio Mundial de su Paisaje Cultural

Río de Janeiro, la famosa ciudad de Brasil (no confundir con su capital, Brasilia) ha sido normbrada Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural por la UNESCO. Se trata de una muy buena noticia para un país que afronta la celebración del próximo Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos de 2016. Río de Janeiro es una urbe impresionante que conjuga los contrastes de una economía en pleno desarrollo. La parte que linda con la costa es una muestra del poderío vegetal que debía reinar en la región antes de que el hombre la urbanizase. Al adentrarnos en la parte más céntrica podremos descubrir algunos residuos del colonialismo portugués.

Sin embargo, Río debe afrontar retos todavía presentes en su estructura urbana y social. Por ejemplo, las favelas que ocupan muchas de las lomas que circundan la ciudad. A medida que el crecimiento económico del país se hace más visible, los gobiernos centrales y regionales deberían invertir en aquellas personas que viven en condiciones bastante precarias en estos núcleos. De alguna forma se han convertido en un aspecto crónico que tratar. Y es que, más allá de los tópicos de que las favelas son puntos de crimen, la realidad es que de ellas salen diariamente miles de trabajadores hacia sus empleos que en el futuro pueden conformar parte de la clase media brasileña.

En definitiva, Río de Janeiro debe ser visitada para ser comprendida. El carácter amable, abierto y juguetón de sus ciudadanos contrasta mucho con otras zonas de Brasil, como Sao Paulo. Ello hace que la ciudad sea diferente y conforme un verdadero paisaje que debe ser premiado.

Excesos brasileños

Río de Janeiro y Brasil, preparadas para recibir al mundo... pero con cabeza
Río de Janeiro y Brasil, preparadas para recibir al mundo… pero con cabeza

Brasil está haciendo un trabajo económico y turístico importante en los últimos años. Por un lado, el país iberoamericano es uno de los que mayores crecimientos obtiene entre las economías emergentes. Por otra parte, está preparando sus infraestructuras, sociedad e imagen para los dos eventos que le darán relevancia mundial de forma definitiva: el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.

Sin embargo, los hoteles de Río de Janeiro, una de las más turísticas, han sentado un mal precedente. Y es que los establecimientos de la ciudad carioca han elevado sus precios hasta cifras desorbitadas con motivo de la próxima conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible Rio+20 (entre el 20 y el 22 de junio). Desde el Parlamento europeo ya se ha anunciado la cancelación del viaje que la comitiva iba a realizar a Brasil para asistir a la misma. Según las informaciones, se está obligando a los asistentes a reservar una semana entera, cuando el encuentro dura sólo tres días.

En cuanto a los precios, un paquete de diez noches en un hotel de tres estrellas cuesta unos 2.100 dólares (1.623 euros). Muchos asistentes han puesto el grito en el cielo y las propias autoridades de Río de Janeiro han llamado la atención a los hoteleros. Sin duda, Brasil debe aprovechar los eventos que se van a celebrar en los próximos meses y años para posicionarse en el mundo, llegar a ser una potencia económica y generar un mayor flujo de turistas. Pero no puede cometer abusos en una época de austeridad. Por el bien del país y de su imagen de marca.