Controladores menos altivos a base de real decreto-ley

La decisión de José Blanco, ministro de Fomento, apoyada por el Gobierno, de eliminar a base de real decreto-ley los privilegios de los controladores aéreos ha sido un mal necesario. Estos profesionales habían asegurado, con el paso de los años, una serie de condiciones laborales que sólo servían para beneficiarlos a ellos en detrimento de la calidad del servicio que prestaban. Por ejemplo, poder retirarse a los 52 años y seguir cobrando sus elevados sueldos sin hacer nada, lo que se daba en llamar “licencia retribuida”.

Lo que ha llevado a los controladores a esta situación no ha sido, sólo, la posibilidad de crear problemas en los aeropuertos, retrasando y cancelando vuelos en Semana Santa. Detrás de esta decisión salomónica de Fomento se encuentra la futura privatización de AENA. Y es que un sistema aeroportuario público no se podía permitir el lujo de tener a profesionales cobrando una media de 250.000 euros anuales. Pero además, a ninguna empresa le iba a resultar interesante una empresa como AENA con una carga como esta.

El precedente de la actuación de Blanco hay que buscarlo el 7 de agosto de 1981, cuando Ronald Reagan, presidente de los EEUU, decidió despedir a más de 12.000 controladores aéreos que estaban llevando a cabo una huelga. Reagan no se anduvo con tonterías, y ante la petición de subidas de sueldo y más privilegios, tras intentar negociar, cortó por lo sano una “insurrección” que provocó que el turismo en Nueva York cayese por primera vez en cinco años.

Aquí es donde está la otra explicación a la decisión de Fomento. En una situación de crisis que ha llevado a España a recibir un 8% menos de viajeros en 2009 no se podía permitir una “huelga de celo” sin fecha de finalización en la que se retrasasen y cancelasen vuelos, lo cual abría influido muy negativamente en el turismo de Semana Santa.

Ahora los controladores tendrán que negociar su convenio colectivo bajo unas condiciones radicalmente distintas, pero más racionales. Aquí sí se puede decir que la avaricia ha roto el saco. Tienen su posibilidad a recurrir el decreto-ley, pero será difícil y largo que la justicia les dé la razón y máxime cuando la gestión aérea es un servicio público.

La desfachatez de algunos controladores aéreos

Este medio no se va a vender ante nadie ni va a ceder ante las amenazas de ningún colectivo. La idea que nos guía es la defensa de los intereses y los derechos de los viajeros, verdaderos motores del turismo. Son ellos quienes dar de comer a las empresas del sector, a los aeropuertos y al personal que trabaja en los mismos. Decimos todo esto porque nos parecen inauditas las declaraciones que Juan María García Gil, presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca), hacía en la edición dominical del diario El Mundo. “Somos el único colectivo capaz de derrocar a un gobierno”, así se despachaba García, recordando al Ejecutivo que una huelga de controladores “puede desestabilizar a cualquier país” y terminar con “cualquier Gobierno”.

Es impresionante que cosas como esta se puedan decir tan a la ligera en nuestro país sin que pase absolutamente nada. Después de dos meses en los que miles de viajeros de Iberia se han visto perjudicados por una supuesta “huelga de celo”, después de una nevada que paralizó el Aeropuerto de Barajas dejando a otros miles de personas varados en una situación tercermundista, aparece esto. Indigna pensar que se quiera abusar del derecho constitucional a la huelga para presionar no sólo a un Gobierno, sino a toda la sociedad. Tal prostitución de un derecho fundamental sólo es posible porque no existe una regulación legal del mismo (sólo un real decreto ley de 1977) que ponga coto a los aires divinos que se dan ciertos colectivos que controlan servicios públicos (y el aeronáutico lo es, por mucho que se empeñen algunos en negarlo). Ciertas personas creen que tener derecho significa hacer lo que nos venga en gana y se olvidan de que cada derecho implica una obligación.

Como siempre, el pasajero que paga religiosamente sus impuestos, sus tasas de aeropuerto, sus cargos de gestión y las tarifas por billetes aéreos, también paga la falta de consciencia y los privilegios de unos pocos. Y así, en nuestro querido país, se seguirán repitiendo escenas como la de los días pasados. Hombres, mujeres y niños tirados, hacinados y olvidados en un aeropuerto de un país de la Unión Europea. No nos extraña que los franceses piensen que Europa empieza en los Pirineos, al final van a tener razón.

Alabamos la actitud de la OCU de querellarse contra AENA e Iberia. SE NECESITA UNA LEY DE HUELGA que regule servicios mínimos en actividades públicas. Se necesita ya, sin más dilación. Hay que acabar con los privilegios de unos pocos que pueden poner en jaque no sólo a un Gobierno, sino a una sociedad y a todo un sistema constitucional. Ya está bien de tanta tontería y amenaza, preocupémonos de la que tenemos encima.

Actualización (15/01/2009): La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) nos ha remitido una nota que hizo pública el día que apareció la entrevista de su presidente y que reproducimos a continuación.

  • “El titular y cabecera informativa de la entrevista no responden al contenido expresado en la misma como se puede comprobar leyendo el resto del texto de la respuesta del que se ha entresacado el titular.
  • La referencia histórica a las palabras de Jimmy Carter tenía como único propósito ilustrar la importancia del servicio que se presta por nuestra profesión y nuestra responsabilidad en el ejercicio del mismo, permaneciendo al margen de cualquier significación política. En ningún caso se puede tomar esa referencia como advertencia o amenaza hacia nadie sino como reflexión de la conciencia que este colectivo tiene del servicio que presta y su compromiso de responsabilidad en la cadena de la seguridad aérea y de servicio público esencial.
  • USCA lamenta enormemente el uso tendencioso de la entrevista concedida y de la información imprecisa, inexacta e incompleta relativa a nuestro colectivo que se acompaña en páginas adyacentes.”