¿Cuánto cuesta una hora de tu tiempo?

El London City Airport se encuentra en pleno río Támesis

Todos hemos oído la expresión “el tiempo es oro”. Un estudio del Aeropuerto London City lo demuestra con creces, ya que el 30% de sus usuarios estiman que una hora de su tiempo perdida en un aeródromo ineficiente tiene un valor de 250 euros. La encuesta la ha realizado el London City Airport entre sus viajeros habituales, que son hombres de negocios en un 65% de los casos.

Sin embargo, un 18% estima que una hora de su tiempo vale más de 375 euros y un 8%, más de 620 euros. Este aeropuerto se encuentra dentro de la ciudad de Londres, junto al río Támesis, y facilita el acceso a la zona financiera de Canary Wharf, lo que da idea del tipo de viajero de negocios que se mueve por el mismo.

Este medio ha aterrizado recientemente en el London City Airport y puede asegurar que, a día de hoy, desde que el avión toca la pista hasta que se sale por las puertas del aeródromo no pasan más de veinte minutos. El aeropuerto se toma muy en serio el tiempo y la eficiencia. La zona de comprobación de pasaportes es muy fluida y la llegadas de maletas también. Lo mismo sucede a la hora de embarcar. El London City Airport es un complejo muy específico, que mueve algo más de 3 millones de pasajeros al año, pero que está buscando ampliar su número de operaciones y de clientes. Esperemos que el incremento de operaciones no empañen estos resultados.

La Fontana de Trevi es de oro

Ahí tenemos a la exhubertante (por decir algo poco atrevido) Anita Ekberg bañándose en la Fontana de Trevi (Roma, Italia) en la “Dolce Vita”, del maestro Fellini. ¿Cuánta magia han despertado las fuentes en la cinematografía y la literatura? Pero es que además son verdaderos generadores de riqueza. El diario La Reppublica ha revelado que, en los seis primeros meses de 2012, la famosa fuente ha recaudado 540.000 euros.

Bueno, decir que “ha recaudado” es inexacto, porque nadie cobra entrada a la Fontana, que es de libre acceso. Son los turistas quienes, siguiendo una tradición, lanzan voluntariamente sus monedas al interior de la fuente, puesto que la leyenda dice que ello garantiza la vuelta a Roma. Algunos políticos deberían aprender de este sistema de pago nada coactivo, a diferencia de los impuestos.

Bromas a parte, la cifra supone un incremento sin precedentes y al final de año se podría superar el millón de euros. En 2010, la “recaudación” fue de 838.000 euros; en 2011, de 951.000. Ya se ve que, según para qué, hay o no crisis. Cada semana, voluntarios de Cáritas, organización vinculada a la Iglesia Católica, recoge las monedas para destinarlas a fines benéficos. Los datos también muestran la fuerza que puede tener una leyenda bien mantenida y orquestada en el tiempo.

No queremos entrar en cómo se deben distribuir los fondos, pero quizá sería una buena idea dedicar parte (si no todo) a mejorar las infraestructuras turísticas de Roma. También a mantener su rico legado histórico y arquitectónico.

¿Existe en España algo parecido y con este nivel recaudatorio?

Aeropuertos con aprobado “raspado” en España

Hace pocos días, AENA, el gestor de los aeropuertos españoles, informó de que los usuarios de sus instalaciones otorgaban un “notable” a los aeródromos nacionales. No sabemos de qué forma se ha realizado esta encuesta, aunque AENA explica que se han llevado a cabo 76.281 entrevistas con pasajeros y acompañantes. El resultado ha sido de 3,74 puntos sobre 5. Desde ya queremos decir que los aeropuertos nacionales no son de los mejores del mundo, aunque tampoco de los peores, pero un notable nos parece excesivo para los mismos.

La mayor parte del tráfico aéreo, y de los pasajeros, se concentra en los dos hubs nacionales: Madrid-Barajas y Barcerlona-El Prat. Ambos aeropuertos no son precisamente modelos de buena gestión aeroportuaria y de servicios adecuados. Las tasas que hay que pagar por operar y usar los mismos son muy elevadas, los precios de los comercios que se encuentran en las terminales son abusivos y la organización de los aeródromos en muchos casos es caótica.

Por poner un ejemplo, en la nueva Terminal 4 de Barajas no es raro que a la hora de facturar para un vuelo indiquen una puerta de embarque y en el último momento la cambien. Esto no sería mayor problema si la T4 no fuese un espacio kilométrico y para ir de unas puertas a otras hubiese que emplear casi 10 minutos, incluso usando las cintas transportadoras.

Tampoco es plato de buen gusto no recibir ninguna información o muy poca durante las jornadas de huelga en las aerolíneas. Son éstas las que deben ofrecer las explicaciones pertinentes a sus pasajeros, pero las colas e incidentes que se producen hablan muy mal de la organización de AENA.

Por otra parte, entre los aeropuertos regionales hay de todo: buenos y malos. En general, este tipo de aeródromos, muy reducidos por su poco tráfico, cuentan con una gestión más sencilla y nivel de calidad mayor. Aunque eso sí, muchos de ellos muestran la infrautilización de los mismos y son un claro ejemplo de la política desarrollada por Fomento para la construcción de aeropuertos poco útiles en diferentes regiones españolas.