Huelva en tintas planas

Hubo un tiempo en el que la cartelería era un arte en sí misma y una forma muy eficaz de comunicar ideas y pasiones. En España, el cartelismo tuvo su auge durante la Guerra Civil (1936-1939), periodo en el que las principales ciudades del país cambiaron el ladrillo de sus paredes por carteles de uno y otro bando, llamando a filas, recordando lo nefasto que es el fascismo o ilustrando sobre los desmanes del comunismo. Después, el uso de la fotografía con fines propagandísticos acabó por sepultar al cartel como forma de comunicación definitivamente. Continuar leyendo “Huelva en tintas planas”

Nuevas, e innecesarias, medallas y placas al Mérito Turístico

En el Ministerio de Industria, Energía y Turismo deben de tener pocas ocupaciones, porque una de las últimas ocurrencias de sus responsables ha sido la de modificar la norma que regula la medalla y la placa al Mérito Turístico que otorga este organismo. El dato no sería significativo si no fuese porque estos premios ya fueron regulados en el año 2005 por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). El nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy (PP), con José Manuel Soria como ministro de Turismo, se escuda en que, desde entonces, “el sector turístico ha experimentado enormes transformaciones, con la aparición de las compañías aéreas de bajo coste, la incorporación de nuevos destinos turísticos y la irrupción de las nuevas tecnologías y de las redes sociales”, lo que obliga a modificar la normativa. Bien, las aerolíneas low cost ya operaban en 2005, los nuevos destinos turísticos (habrá que saber a cuáles se refiere) también estaban ahí. Lo único que puede tener sentido es la importancia que han ganado las redes sociales como plataformas de promoción.

A pesar de ello, los cambios en la normativa son mínimos, casi cosméticos. En vez de usar las denominaciones que Miguel Sebastián, ministro de Industria, Turismo y Comercio en 2005, instauró para las medallas, se aprueban otras con conceptos tan ambiguos como innovación, promoción, sostenibilidad o internacionalización. Las categorías de 2005 tampoco eran mejores, aunque algunas sí sonaban más concretas: hostelería, servicios turísticos, sector público, conocimiento turístico o ámbito internacional.

Las medallas y placas al Mérito Turístico fueron creadas en 1962 por deceto, cuando Manuel Fraga era ministro de Información y Turismo en el régimen dictatorial del general Franco. Entonces nuestro turismo estaba empezando a despegar con la llegada de visitantes extranjeros en busca de sol y playa. La implantación de estas condecoraciones era una forma de estimular al sector para que mejorase su calidad y de dar una etiqueta para generar confianza entre los turistas. Entonces había tres categorías: oro, plata y bronce.

Hasta 2005, esta condecoración, que ha premiado a muchas figuras del sector a lo largo de los años (muchas veces sin causa justificada), no fue regulada para ajustarla a las nuevas necesidades de la economía española y a su modelo turístico. Hoy, más que para atraer y orientar al viajero, estos premios sirven como reconocimiento a aquellas personas o empresas que han tenido un papel significativo en el sector. Pensamos que, para poner en valor verdaderamente estos galardones, se debería realizar una regulación más seria, que establezca los requisitos para optar a su consecución y que los expedientes que se abran para la misma sean públicos y transparentes.

La Fontana de Trevi es de oro

Ahí tenemos a la exhubertante (por decir algo poco atrevido) Anita Ekberg bañándose en la Fontana de Trevi (Roma, Italia) en la “Dolce Vita”, del maestro Fellini. ¿Cuánta magia han despertado las fuentes en la cinematografía y la literatura? Pero es que además son verdaderos generadores de riqueza. El diario La Reppublica ha revelado que, en los seis primeros meses de 2012, la famosa fuente ha recaudado 540.000 euros.

Bueno, decir que “ha recaudado” es inexacto, porque nadie cobra entrada a la Fontana, que es de libre acceso. Son los turistas quienes, siguiendo una tradición, lanzan voluntariamente sus monedas al interior de la fuente, puesto que la leyenda dice que ello garantiza la vuelta a Roma. Algunos políticos deberían aprender de este sistema de pago nada coactivo, a diferencia de los impuestos.

Bromas a parte, la cifra supone un incremento sin precedentes y al final de año se podría superar el millón de euros. En 2010, la “recaudación” fue de 838.000 euros; en 2011, de 951.000. Ya se ve que, según para qué, hay o no crisis. Cada semana, voluntarios de Cáritas, organización vinculada a la Iglesia Católica, recoge las monedas para destinarlas a fines benéficos. Los datos también muestran la fuerza que puede tener una leyenda bien mantenida y orquestada en el tiempo.

No queremos entrar en cómo se deben distribuir los fondos, pero quizá sería una buena idea dedicar parte (si no todo) a mejorar las infraestructuras turísticas de Roma. También a mantener su rico legado histórico y arquitectónico.

¿Existe en España algo parecido y con este nivel recaudatorio?

Empezamos a vender todos nuestros atractivos

España se prepara para mostrar lo poliédrico de su oferta turística. Desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se han esforzado por seguir las premisas del Plan Horizonte 2020 en cuanto a promoción. La industria turística será uno de los motores que saquen a nuestro país de la crisis y para ello es necesario buscar nuevos clientes en otros mercados.

¿Seguimos queriendo que nos visiten británicos y alemanes? Sí, aunque la crisis ha acelerado algo que ya se estaba notando desde principios de este siglo: nuestra falta de competitividad frente a otros destinos. Lo barato y soleado que resultaba España para nuestros vecinos teutones y británicos está perdiendo puestos frente a otras ofertas como Turquía o Egipto, por ejemplo. Eso acabará desplazando a muchos de estos turistas que sólo miran el precio hacia nuestros competidores, lo que nos obligará a centrarnos en turistas que busquen un valor añadido.

Por eso es muy interesante que desde el Ministerio se haya optado por una campaña en la que se resaltan otras opciones de España, como la gastronomía, el turismo de interior, la cultura, la noche, el golf. Y que se busquen clientes en mercados como China, India o Iberoamérica, donde se están desarrollando sociedades pujantes económicamente. Al final España debe vender experiencias. ¿Algo intangible? No, significa ir más allá del precio para que el viajero se vaya con un trocito de España en su interior.

Habrá que ver cómo funciona, pero es un paso en el buen camino. Ahora queda otra etapa más importante si cabe: la adecuación de la oferta a lo que realmente se vende. ¿Está el turismo de interior preparado para recibir al visitante extranjero? En este caso, el sector privado es el principal responsable, aunque necesitará que desde las instituciones públicas se le eche un cable.

En 2009 el número de turistas que nos visitaron descendió un 8%, por encima de la estimación más pesimista. Aunque aún es pronto para hablar de recuperación, los primeros indicadores del año indican un cambio de tendencia, que, en todo caso, será lenta, por nuestra dependencia de mercados tan afectados por la crisis como Reino Unido y Alemania. Sin embargo, según los datos del Instituto de Estudios Turísticos, las visitas de belgas, franceses, italianos, suizos, estadounidenses e iberoamericanos han aumentado en enero.