Renfe entra en beneficios, pero paga más de 300 millones al año en deudas

Por primera vez, Renfe ha conseguido poner en números negros su negocio. La empresa pública de transporte ferroviario ha mejorado sus ingresos y reducido sus gastos. Pero la deuda sigue superando los 4.000 millones de euros.

Tren Renfe de Media DistanciaRenfe ha conseguido un beneficio de 37,3 millones de euros en el último año, un 117% más que en el ejercicio 2014. Es la primera vez que la empresa pública española de ferrocarriles alcanza los números negros.

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Madrid y Barcelona: sobresaliente en transporte público

El transporte público es un elemento fundamental de las grandes ciudades que facilita la movilidad en las mismas. Sin embargo, no en todas funciona de forma adecuada. O al menos, no como esperan los usuarios. Una de las demandas de los clientes de autobuses, trenes o metros es conocer el tiempo que tardará en llegar el medio de transporte elegido. La aplicación para teléfonos inteligentes Movit, que permite conocer el estado de los transportes públicos en diferentes ciudades del mundo, ha realizado un estudio para conocer las sensaciones de los viajeros. Continuar leyendo “Madrid y Barcelona: sobresaliente en transporte público”

Renfe habla en inglés

Otro de los detalles que hacen de España un país sin futuro a corto y medio plazo es su carencia en el uso de idiomas. Aunque el conocimiento mínimo de inglés se ha ido paliando en los últimos años (un estudio del centro de idiomas Education First sitúa el nivel de España entre los más bajos del mundo), lo cierto es que todavía nos queda mucho camino por recorrer como sociedad en este sentido. Un informe de la misma escuela de idiomas muestra que el 40% de los ejecutivos españoles opina que los problemas de comunicación por el desconocimiento del lenguaje provocan que se pierdan oportunidades económicas y de crecimiento.Tampoco es útil compararse con otros países de nuestro entorno, como Francia, para sacar pecho y decir que ellos tampoco son muy proclives a hablarlo.
El sector turístico tampoco es una excepción, aunque en la costa el inglés es el idioma preponderante y no hay problemas para hablarlo y hacerse entender. No ocurre lo mismo en los destinos de interior e incluso en algunos urbanos.No obstante, se empiezan a ver signos que muestran un cambio de tendencia positivo. Es el caso de los trenes de Cercanías de Renfe en el núcleo de Madrid, que en sus avisos internos del propio vagón sobre la próxima parada han incorporado la traducción al inglés. Es un avance que, de momento, sólo se da en los convoyes que circulan por las líneas que pasan por Sol (pleno centro de Madrid) o que llegan hasta el Aeropuerto de Madrid-Barajas.
Sin embargo, este hecho muestra a las claras que alguna cabeza pensante (de Renfe o el Ministerio de Fomento) se ha dado cuenta de que el tren de Cercanías también es un medio de transporte turístico y que los extranjeros que visitan la comunidad (4,6 millones en 2011, un 0,6% menos, según el Instituto de Estudios Turísticos) no entendía ni papa de nuestro idioma tan castizo. Es necesario extender esta iniciativa a toda la red y también a servicios como el autobús o el Metro, que ya dispone de ello en la línea 8 (que se dirige al aeropuerto), pero no en el resto. Así conseguiremos otro punto más de calidad en nuestro turismo.

Competencia para Renfe en alta velocidad

La competencia de Trenitalia en alta velocidad: Italo. ¿Pasará lo mismo en España?

En el año 2012 aún sigue existiendo un poderoso monopolio en España: el del ferrocarril. A pesar de que la Unión Europea liberalizó este mercado hace unos años, la realidad es que en nuestro país el único operador para este transporte de viajeros es Renfe. Ello ha provocado que durante años la gestión de esta empresa pública haya sido deficiente y que su interés por el viajero haya sido mínimo. Sin embargo, esta actitud ha empezado a cambiar.

Renfe ha modificado su política comercial. Primero, eliminando la comisión que cobraba por la compra de sus billetes a través de Internet. En segundo lugar, el periodo de venta anticipada se amplía hasta los cuatro meses antes de la fecha de salida. Tercero, los billetes se podrán adquirir hasta 15 minutos antes de la salida del tren. Todas estas mejoras, junto con la posibilidad de comprar los pasajes en las máquinas de las estaciones, beneficiarán a los viajes en AVE, Larga Distancia y Media Distancia (trenes regionales), que son los servicios que Renfe presta desde un punto de vista comercial, ya que Cercanías es un servicio público que el Estado obliga a facilitar.

¿Por qué ahora? Sin duda, la posibilidad de que otros actores privados entren en el negocio de la alta velocidad y la larga distancia está llevando a Renfe a aplicar políticas de empresa privada competitiva. De momento ningún grupo internacional ha dado el paso de licitar por el transporte de viajeros en España a través de ferrocarril. Sin embargo, este es un negocio que puede ser muy apetitoso: más de 20 millones de pasajeros transportados al año y 1.100 millones de facturación, según datos de Renfe en 2010. Además, el Gobierno ha anunciado que seguirá abriendo nuevas líneas de AVE, por lo que el mercado no ha acabado de explotar y madurar.

Italia es el ejemplo reciente más cercano: el 28 de abril se puso en marcha el tren de alta velocidad Italo. Se trata de un proyecto de capital privado que hace el recorrido Nápoles-Roma-Milan, con paradas en Florencia y en Bolonia, de momento. La gestiona la empresa NTV participada por otras compañías como Generalli, Banca Intesa o el gigante francés SNCF/VFE-P, y ya está haciendo la competencia a Trenitalia, la empresa pública estatal de ferrocarril del país transalpino.

La llegada de un operador privado a España es necesario, ya que servirá para abaratar los precios de este transporte e introducir mayor calidad y nuevas ofertas en el mismo. Por otro lado, tampoco es improbable que el Gobierno de Mariano Rajoy se atreva a privatizar Renfe, después de sanearla, claro. ¿Se atreverá alguna empresa a invertir en un país con más de 5 millones de parados y varios años de recesión por delante?

Huelgas que perjudican al cliente más que a la empresa

Unas vacaciones sin huelga no son vacaciones. Los sindicatos de transportes que prestan un servicio público suelen dejar para vísperas de festividades importantes la celebración de paros para luchar por sus derechos. Esta vez ha tocado en Renfe, el día antes del inicio oficial de la Semana Santa, cuando muchos usuarios tomarán su tren para dirigirse a sus lugares de descanso. Algunos podrán objetar que el AVE no es un servicio público: de acuerdo; pero las Cercanías y la Media Distancia sí lo son.

Ya hemos defendido en multitud de ocasiones que la huelga en nuestro país, dentro de los servicios públicos, sirve no sólo para protestar contra determinadas condiciones de trabajo o acuerdos laborales, sino para tomar a los clientes del servicio como rehenes. Como ejemplo, la de los trabajadores aéreos. El problema no es de los sindicatos, que aprovechan una legislación favorable a estos desmanes. El problema es que España no cuenta con una Ley de Huelga que regule este derecho, que algunos usan para extorsionar.

El derecho a la huelga en nuestro país se rige por un Real Decreto-Ley sobre Relaciones de Trabajo de 1977, es decir, preconstitucional. En 33 años, ningún Gobierno ha tenido los arrestos suficientes para desarrollar una normativa que en muchos puntos es anticonstitucional. Ninguna huelga es legítima y justa si con ella se perjudica al ciudadano que sufraga los servicios de transporte con sus impuestos. Y así debería estar recogido en la ley.

Todavía hay que dar gracias de que el Ministerio de Fomento haya decidido establecer unos mínimos que cubren algo más del 70% de los servicios. También habría que plantearse si el usuario debe pagar por este pésimo producto. Claro, la diferencia es que, legalmente, si el cliente usa el tren sin haber abonado el billete por el mal funcionamiento del servicio está expuesto a fuertes sanciones. Mientras, los sindicatos convocantes, que son la consecuencia de ese mal funcionamiento, no sufren ningún castigo.

Derecho a la huelga: por supuesto, es obligatorio y necesario en toda democracia. Pero siempre y cuando se regule convenientemente con una premisa básica: que sirva para dañar al empresario, no al cliente. Y también estaría bien que se desarrollase definitivamente, a nivel europeo, una normativa para la protección de los derechos del pasajero ferroviario. Muchas de estas tonterías se acabarían.

El crucero empieza en el tren

Renfe quiere seguir dando muestras de que el AVE puede ser más que un tren que circula a 300 km/h. El acuerdo al que ha llegado con la firma de cruceros Royal Caribbean demuestra a las claras que la operadora ferroviaria quiere sacarle todo el provecho a esta modalidad de transporte, verdadera joya de la corona que debe darle la llave de la rentabilidad.

No es la primera iniciativa en este sentido, ya que el año pasado Renfe anunció su alianza con Air Europa para comercializar billetes de tren más avión. Con ellos, los clientes de la aerolínea podían acudir hasta Madrid en tren para tomar sus vuelos con destinos internacionales.

Ahora Royal Caribbean ha conseguido que Renfe disponga cuatro trenes exclusivos en julio para transportar a los clientes de la naviera, junto con su equipaje, que se encontrarán en el camarote sin preocuparse por él desde su salida de Madrid. Esta es una prueba más de que la imaginación puede dar buenos frutos, fundamentalmente de cara al cliente, que podrá desplazarse cómodamente hasta Málaga. Y es que hay que recordar que si decidimos acudir hasta el puerto de embarque de un crucero con nuestro coche, deberemos dejarlo aparcado durante la duración del mismo, con el sobrecoste que esto significa.

Royal Caribbean también gana con el acuerdo. La firma transportó el año pasado más de 76.000 clientes en nuestro país y en 2010 quiere alcanzar los 100.000 pasajeros. Sin duda, el mercado madrileño le es muy apetecible y representa casi una quinta parte de todos sus movimientos. Por eso, dar a estos clientes cualquier facilidad siempre ayudará a incentivar el consumo de cruceros. Por su lado, para Renfe también es una buena oportunidad de llenar sus trenes AVE con un público más alejado del típico de negocios.

Transporte público más caro y menos poder adquisitivo

Llegamos a un final de año con una disminución acusada en el consumo y una probable austeridad en las subidas salariales de los españoles, que de por sí ya han perdido poder adquisitivo en los últimos años. Sin embargo, el precio del transporte público aumenta, un 6,28% en el caso de las Cercanías de Renfe, en línea con la media nacional (aunque hay ciudades en las que sube aún más).

En los tiempos que corren es necesario buscar la eficiencia y mejorar el rendimiento de todos los negocios, pero el transporte público, como su propio nombre indica, es un servicio público. Es decir, es un servicio de interés general que se presta al ciudadano, y no debería dar miedo, en estos momentos de crisis, en tender hacia un déficit en los mismos. Al subir los precios de forma tan desproporcionada (cuatro puntos por encima del IPC y dos puntos sobre el aumento de enero de 2008) sólo se está penalizando al ciudadano y también al turista.

Además, con ello se incentiva la búsqueda de otros medios de locomoción que nos ayuden a ahorrarnos un dinerillo, como el coche. El precio de la gasolina está por debajo de los 90 céntimos de euro y en muchas ocasiones compensará más usar este tipo de transporte que un autobús, metro o tren. Por citar un ejemplo, en Madrid el precio de los abonos de transporte ha subido entres ocasiones este año, usando la excusa del aumento del precio de la gasolina (consecuencia del aumento del precio del petróleo). ¿Por quién miran los ayuntamientos, comunidades autónomas y el Estado? Por el ciudadano está claro que no y, a este paso, hasta usar el transporte público va a ser un lujo.

Por último, el aumento del 4% en los precios del AVE y la Larga Distancia nos parece otro tema aparte. En 2010 el Estado dejará de subvencionar la alta velocidad, por lo que este servicio (que no es público, sino meramente mercantil, es decir, se dirige a obtener beneficios) tendrá que “buscarse las habichuelas” para ser rentable. No sería raro ver un billete de AVE a 130 euros (en turista, claro) en los próximos años. Y es que, estar en tres horas en Barcelona sí es un lujo, sin problemas de facturación ni de cancelaciones. En este sentido, Renfe está siguiendo una política acertada al habilitar tarifas reducidas si se reserva con antelación.

Paz social en Renfe… de momento

Igual que opinábamos que los sindicatos del Comité de Empresa de Renfe habían convocado una huelga que nos parecía injustificada, ahora alabamos la rapidez con la que han llegado a un acuerdo con la dirección de la ferroviaria. Esto demuestra la sensatez de los representantes sindicales ante una medida anunciada por el Gobierno, como muchas otras, pero que ni está desarrollada ni tiene pinta de estarlo hasta mucho después del verano.

Por otro lado, nos parece muy oportuna esta desconvocatoria, ya que redundará en beneficio de los pasajeros, que no tienen porqué sufrir las consecuencias de los problemas que surjan en otras ramas de la actividad de Renfe.

Por último, queremos recordar que desde esta publicación SIEMPRE vamos a defender el derecho a huelga de los trabajadores. En cualquier tipo de profesión. Es un derecho constitucional que ha costado mucho ganar. Pero siempre defenderemos un derecho a la huelga justo y responsable. Una prerrogativa que deja de ser tal cuando pisotea los derechos de una colectividad…

Paro injustificado en Renfe

Llega la época estival y llegan las tradicionales huelgas en aerolíneas y trenes. En la estepa del verano son las típicas noticias de las que nos solemos nutrir los medios y sin ellas las vacaciones parecerían menos vacaciones. Sin embargo, muchas de estas convocatorias de paro son increíblemente absurdas. Es el caso de la que van a llevar a cabo los trabajadores de Renfe entre los días 12 y 15 de julio. El motivo: la disgregación del negocio de carga de la operadora que hace poco propuso el presidente del Gobierno.

Para empezar, desde aquí queremos dejar bien claro que defendemos el derecho a la huelga (aunque, en casos como este, sea por un sinsentido). Lo que no vamos a defender nunca es que se utilice a los viajeros como rehenes y que a través de los mismos se pretenda ejercer presión sobre el Gobierno y sobre la dirección de Renfe. Siempre pagan los mismos. Y decimos esto en un doble sentido: pagan (pagamos) el billete para desplazarse y pagan (pagamos) las consecuencias de la huelga. Ya está bien. En España hace falta una Ley de Huelga renovada que regule los paros en los servicios públicos: las condiciones que se deben dar para los mismos, los servicios mínimos, las sanciones por incumplimiento y los cauces de defensa de los usuarios ante los abusos.

Los trabajadores de las aerolíneas, los ferrocarriles, el metro, los autobuses… Todos prestan un servicio público. Cuando ingresan en estos trabajos deben saber a lo que se atienen. Y deben saber que no todo vale. Porque, a lo mejor ha llegado el momento de que todos los usuarios nos pongamos en huelga un mes entero y no utilicemos los servicios ferroviarios. Si esto pasase, nos gustaría saber de dónde va a salir el dinero para pagar los salarios de estos empleados. Ya está bien.

AUMENTO DE TARIFAS PERO NO DE CALIDAD

La anunciada subida de tarifas que sufrirán los billetes de Renfe desde los primeros días de enero de 2008 se suma a la de otros transportes masivos como el Metro de Madrid o los autobuses urbanos. Ese 4% subirá conforme a la inflación registrada en el último periodo del año que nos deja. Sin embargo, los usuarios tradicionales de estos transportes públicos percibimos como los precios aumentan, pero las condiciones del transporte no mejoran. ¿A qué se destinan estos incrementos? Las distintas compañías de transporte deben dejar claro cuál es el destino de este aumento. Dejarlo claro no sólo a través de palabras y planes, sino también con acciones específicas, mostrando claras mejoras en el transporte.

De cualquier otra manera, los usuarios estaremos obligados a creer que estos aumentos se dirigen a engordar las cuentas de resultados de estas empresas de transporte colectivo. Hace seis años, justo después del 11-S, Renfe decidió añadir al precio del billete una nueva tasa de seguridad. La compañía no ha acabado de aclarar ciertamente cuál es el destino de este porcentaje que se cobra del precio (se supone que se destinará al pago del personal de seguridad, entre otros menesteres). Si embargo, en sus páginas de Internet sí aclara la obligación que tiene de cubrir a los viajeros con un seguro de responsabilidad civil por los daños que les pueda ocasionar.

Por lo tanto, es necesario que Renfe, los metropolitanos de las distintas ciudades españolas y los servicios de autobuses detallen al máximo cuál es el destino de cada componente del precio del billete y cuál es la finalidad de subidas espectaculares en línea con el IPC cuando los salarios no contemplan este tipo de aumentos o el mismo se difiere en el tiempo. Y es que el usuario resulta penalizado doblemente: primero, por el aumento de las tarifas; y, segundo, por un servicio que en muchas ocasiones deja bastante que desear.