El Corte Inglés, ¿sólo turismo de compras?

Turespaña (el organismo que se encarga de la promoción de nuestro país en el extranjero) y la cadena de almacenes El Corte Inglés han firmado un acuerdo de colaboración para fomentar el turismo de compras entre los visitantes que lleguen a nuestro país. Sin duda, el sector público debe colaborar con el privado, pero con el objetivo de que se generen oportunidades para la mayoría de empresas y no sólo para determinados actores. Los pequeños comercios se preguntarán, con razón, si El Corte Inglés es todo el turismo de compras que tiene España. Hubiera sido más recomendable un gran plan que implicase a todo el comercio.

El turismo de compras es muy residual en España, como muestran los poco desagregados datos del Instituto de Estudios Turísticos. De 52.796 millones de euros de gasto que efectuaron los turistas en 2011, sólo un 3,2% se dedica a otras actividades, entre las que se contemplan las compras. En el comunicado enviado a los medios, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo reconoce que el gasto en compras efectuado por los turistas entre mayo de 2011 y mayo de 2012 llegó a los 29,24 millones de euros, es decir, un 0,05% del total.

Con estos datos en la mano, cabe preguntarse si la estrategia de Turespaña debe orientarse a promocionar el turismo de compras. La idea del acuerdo firmado con El Corte Inglés es que en las ferias internacionales de turismo haya representantes de la empresa, así mismo, cuando se organicen viajes de prensa o de familiarización para agentes extranjeros, se les llevará a los centros comerciales de la cadena de almacenes. El objetivo son los mercados de Asia, América y Rusia.

España cuenta con un patrimonio natural y cultural nada promocionado, en clara sintonía con la idea de los políticos nacionales de que la cultura es insignificante. Las campañas promocionales se centran en la oferta de sol y playa española, que ha sido la verdadera atracción desde los años 60 del siglo pasado para los visitantes extranjeros. Se puede seguir estrujando la ubre de esta vaca, que cada vez da más signos de cansancio por la alta competencia de otros destinos mediterráneos.

O se puede empezar a explotar (desde el punto de vista turístico y respetando el medio ambiente y las poblaciones) la riqueza del interior español. Salvo tímidos anuncios y promociones, los destinos del Norte de España y del interior del país son desconocidos para el turista internacional. Existe un potencial clave en los mismos, no sólo para atraer turistas, sino para generar empleo y para dar vida a zonas rurales en clara decadencia. Esta falta de promoción no es del todo culpa de Turespaña, ya que las competencias de turismo están transferidas a las comunidades autónomas. Y cada uno, en su reino de taifas, hace lo que quiere. Y así nos va.

Para dar la vuelta a esta situación y centrarse en los productos que de verdad puede promocionar España hace falta mayor calidad política, una cualidad inexistente en nuestro país. Gobernados como estamos por una casta parasitaria que sólo se ocupa de su bienestar, nadie se va a atrever a dar un giro radical a la estrategia turística de este país, por muchos planes integrales que se aprueben, elaboren y editen. Al final lo que hace falta es inteligencia y ejecución, algo que escasea entre la alta clase política, sea del color que sea.

En 2012 no vamos a la playa

La crisis está pasando una factura muy dura a los españoles. Son las consecuencias de haber basado el crecimiento y la riqueza económica en un modelo muy ligado al ladrillo y las hipotecas asociadas. Ello está haciendo que cosas que se consideraban necesarias pasen a un segundo plano a favor de otras.

Es lo que sucede con las vacaciones. Un estudio de Ipsos vaticina que sólo la mitad de los españoles podrán irse de vacaciones este verano, son quice puntos menos que hace un año. Además, quienes viajarán son personas con niveles adquisitivos moderados a juzgar por la subida del 4% en el gasto previsto. Es decir, en los últimos años se habían democratizado las salidas de ocio, pero la crisis está barriendo a las capas más débiles de la sociedad del disfrute de unas buenas vacaciones. Y ello a pesar de la caída de precios que se ha experimentado desde 2008. Otro apunte significativo es que los españoles prefieren recortar en ropa y vacaciones antes que en otras cosas, como es lógico.

Por si esto fuera poco, se suma otro estudio donde se muestra que los españoles son los turistas que menos gastan en sus vacaciones en la playa, con una media de 90 euros al día, frente a los 130 euros que invierten el resto de turistas mundiales, según la agencia de viajes on lne Expedia. La tormenta perfecta para el sector, vamos. De todos los españoles que viajarán este verano, más de la mitad irá a la playa, pero tentándose bien los bolsillos antes de gastar más de lo debido.

Hay que recordar que la mitad de la economía turística proviene del viajero español. Ya se está produciendo una ralentización en la llegada de extranjeros, por lo que si el turista nacional reduce su gasto, las empresas puede entrar en un círculo vicioso del que será difícil salir. Y la economía española también, ya que el turismo es la única industria que crece.

Desde aquí recomendamos salir, aunque sea unos pocos días, en verano. No hace falta tirar la casa por la venta y si usamos Internet sabiamente encontraremos verdaderas gangas para disfrutar de unos días de asueto. En las agencias tradicionales también nos atenderán bien y nos encontrarán un producto a la medida de nuestro bolsillo.