Llevar el hotel al móvil

Con crisis o sin ella, la tecnología inunda nuestra vida diaria. Hoy, el teléfono móvil ha dejado de ser una herramienta para llamar a otras personas para convertirse en un verdadero ordenador en la palma de nuestra mano. Y, ¿para qué lo usamos?

El comparador de hoteles Trivago ha realizado un estudio del que se desprende que el 9% de los españoles que tienen que reservar un hotel en el último minuto lo hacen a través del smartphone. Puede parecer una cantidad pequeña, pero hay que tener en cuenta que supone un mercado potencial cercano a los 5 millones de personas, si se extrapola el estudio a toda la población nacional. No es descabellado, pues según los estudios de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), hay más líneas telefónicas que habitantes en España…

Aún así, todavía nos queda un largo camino por recorrer para parecernos a EEUU, donde un 22% declara que prefiere el teléfono móvil para hacer su reserva de último minuto en el hotel. O en Alemania (16%), Reino Unido, Francia y Noruega (13%) e Italia (10%).

Lo que está claro es que el móvil es una tendencia imparable y, en el futuro, casi todo tipo de contenidos se distribuirán por el mismo. En nuestro caso, un 10% de las visitas procede de dispositivos móviles. El hotel, agencia o restaurante que se encuentre en este entorno tendrá ganada parte de la batalla comercial por conseguir a los nuevos clientes.

Wi-fi en los mejores asientos del avión

Hasta hace bien poco las ondas desaparecían en el avión

Hace unos días explicábamos que los huéspedes de los hoteles echaban en falta conexiones inalámbricas de calidad a Internet. Pero los que quieren estar siempre conectados también lo pasan mal en los vuelos, ya que pocas aerolíneas se precian de contar con conexión wi-fi en el interior de sus aeronavez. La estadounidense Delta es una de ellas, puesto que su flota de largo radio (compuesta por 150 aviones Boeing y Airbus) irán incorporando esta funcionalidad en los próximos meses. Los aparatos que cubren las rutas nacionales dentro de los EEUU ya cuentan con el servicio. Sin embargo, a diferencia de los hoteles, el mismo no es gratuito.

Como de aviones y comodidades va la cosa, también queremos hacer referencia a una pequeña joya para los viajeros habituales. Se trata del portal Seatguru.com, propiedad de Tripadvisor, el famoso directorio de alojamientos y críticas. En esta web, el cliente de una aerolínea puede saber, antes de reservar su billete, cuáles son los mejores asientos del aparato que va a tomar para realizar su vuelo. Por ejemplo, se puede conocer si los asientos se reclinan, si están cerca de lavabos o del motor, etc… Hoy por hoy, viajar en avión es incómodo (a no ser que se opte por la clase business o primera), pero hay algunos truquillos para elegir los asientos más recomendables. Seatmaestro.com y Seatexpert.com son portales parecidos.

¿Qué se puede esperar de un Consejo de Ministros sobre turismo?

En primer lugar, nos parece muy adecuada la celebración de este Consejo de Ministros para tratar los problemas y las posibles soluciones de un sector que aporta el 10% de la riqueza nacional. Sin embargo, la iniciativa gubernamental llega tarde (como casi todas). Los problemas del turismo, como los de la economía general, ya se notaban a finales del año pasado y las constantes vitales del sector se han ido debilitando en el primer semestre del año. Ha hecho falta una reunión con algunos empresarios turísticos y las reclamaciones de Exceltur para que el Ejecutivo se diese por enterado.

Ahora bien, ¿qué puede hacer el Gobierno? Lo más probable es que de este cónclave ministerial surja un reparto de millones para acallar algunos llantos. Pero lo que hace falta son medidas a largo plazo para darle una vuelta al modelo turístico que tenemos. Las recomendaciones de Exceltur sobre este tema deberían ser tenidas en cuenta: reformulación del Plan Horizonte 2020 a la vista de la situación económica, cooperación de las Comunidades Autónomas, ya que todas tienen delegadas competencias sobre turismo, e inclusión del turismo en la nueva ley de economía sostenible, de forma general.

A todo ello, claro, se deben sumar rebajas de impuestos para garantizar mayor liquidez, líneas de crédito que aseguren la tesorería de las empresas solventes e incluso reducciones en las cotizaciones sociales. Se da casi por seguro que en este Consejo de Ministros verá la luz una ayuda para el sector aeronáutico e incluso que se ampliará el plazo para pagar las cotizaciones de sus empleados (medida que no se aplica a todas las empresas turísticas) y que se termina en agosto. Serán, casi todas ellas, iniciativas puntuales, parches que vendrán a tapar algunas de las grietas que ha abierto esta crisis, pero sin recorrido a largo plazo.

El Gobierno debe enfrentarse a otros problemas: ¿cómo va a evolucionar el modelo turístico español, tan estacional y dependiente de británicos y alemanes? ¿Qué sucede con los destinos españoles que ya están desgastados? ¿Y con los que apuntan maneras para erigirse como un turismo alternativo? El transporte de viajeros no sólo es el aéreo, ¿qué hay de las empresas de alquiler de coches o de los autobuses? ¿Debe el turismo español depender únicamente de las islas? ¿Qué medidas se van a tomar para que el sector esté bien posicionado al final de la crisis?

Claro, que no toda la culpa es del Ejecutivo. Las empresas turísticas tienen una gran parte de responsabilidad al querer aferrarse a sus modelos de negocios tradicionales, muchos de ellos en la cuerda floja con la actual crisis. Quizá nos equivoquemos (eso esperamos y lo reconoceremos) y haya “fumata blanca” que nos permita vislumbrar un horizonte de cambio. Lo que está claro es que el turismo patrio ya está sufriendo y aguantando, que los parches aquí y allí no van a solucionar nada y que hay que mirar al futuro.