Madrid: ¿es verdad que tiene los autobuses más caros?

La OCU denuncia que Madrid cuenta con el sistema de autobuses más caros de todas las capitales españolas. Pero no explica los motivos y compara sus precios con los de otras ciudades muy diferentes.

Autobuses de la EMT de Madrid en las cocheras de Carabanchel | Foto: EMTVivir en Madrid tiene sus cosas buenas, pero también otras malas, como el precio de los transportes públicos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un informe en el que destaca que los autobuses urbanos de Madrid son los más caros de toda España. Pero es necesario matizarlo.

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Colgados dentro del avión, como jamones ibéricos

El precio importa más que nunca y estamos dispuestos a renunciar a nuestro pellejo con tal de volar a tarifas de risa. Así, al 77% de los internautas no les importaría asistir a presentaciones comerciales en pleno vuelo con tal de que el precio del billete se redujese. El dato lo da el “Observatorio de Vuelos”, preparado por el portal Mirayvuela.com, que ha preguntado a 4.700 navegantes qué estarían dispuestos a aguantar en un avión con tal de volar a precios de risa.

Pues bien, no es difícil encontrarse a personas que reniegan de la publicidad, incluso de la que aparece en portales de Internet y que permite ofrecer información gratuita para sus usuarios. Sin embargo, dos de cada tres entrevistados estaría dispuesto a llevar publicidad de la aerolínea en la maleta durante un periodo de tiempo determinado. Hasta que se cansen, claro, y su equipaje parezca un regalo que traen a sus seres queridos del último viaje, envuelto en pegatinas.

Pero lo más curioso es el nivel de sufrimiento que aguantarían por volar barato. Un 17% tomaría aviones sin ventanillas. Seguro que entre estos no se encuentran los que se ponen nerviosos nada más abrocharse el cinturón. Testimonialmente, un 6% soportaría viajar de pie, con un sistema de arnés. Hombre, a todos nos gustaría “hacernos un 8.000” como los grandes escaladores, pero es que aquí superaríamos esa cota con creces. Nos viene a la mente un aparato con 200 personas colgadas del techo, como jamones secándose.

En definitiva, el 94% de los consultados no dudaría en sacrificar algunas comodidades para obtener tarifas más bajas. Eso sí, lo que no aguantarían es que les cobrasen comisiones por pagar con tarjeta de crédito o que les hagan abonar una cantidad por facturar su equipaje (práctica prohibida por ley). Y es que la pela es la pela.

Todo incluido en los precios de las aerolíneas

Las reacciones a la decisión del Parlamento Europeo de obligar a las aerolíneas a publicar sus precios con todas las tasas, impuestos y cargos incluidos no se ha demorado e incluso ha cruzado el Atlántico. En Gatling, uno de los blogs de referencia de la comunidad de viajeros, se han hecho eco de la noticia. Desde revista80dias.es también felicitamos al Parlamento por dar este paso, ya que los abusos que se cometían al anunciar los precios eran poco justificables. Y es que algunas compañías llegaban a anunciar tarifas de un euro por vuelo, pero que posteriormente podría llegar hasta los 30 ó 40 euros de coste al sumarle tasas e impuestos. Se podrá argumentar que este precio podría no ser caro comparado con otras ofertas. Es verdad, pero el fondo de la cuestión es que para llegar hasta él, el viajero había sido engañado con una oferta inexistente. Esto no se lo puede permitir una empresa medianamente seria y mucho menos la Unión Europea.

Fango en las alas de las líneas aéreas

El petróleo está haciendo estragos entre las grandes y pequeñas aerolíneas del mundo. En EEUU ya han tenido que cerrar unas cuantas por este motivo, agravado por la crisis económica, que en Norteamérica es más acusada. En nuestro país no hemos llegado a tanto, pero ya empiezan a verse síntomas de fatiga en algunas grandes como Iberia, que en el primer trimestre del año ha perdido 400.000 euros. Una cantidad nimia para una empresa que factura 1.300 millones de euros sólo en tres meses. Los resultados de la compañía van a depender en buena medida del número de pasajeros que transporte (son los que le aportan un 77% de sus ingresos), ya que el precio del queroseno no tiene visos de bajar, más bien al contrario.

El problema se acentúa aún más en las aerolíneas de bajo coste (como Easyjet), donde el petróleo y los viajeros transportados son dos factores claves. Las compañías de red como Iberia todavía pueden suplir sus costes con otras fuentes de ingresos como servicios a terceros (handling, por ejemplo). Pero, las low cost, ¿qué van a hacer si sigue aumentando el precio del barril Brent? No es fácil adivinarlo. Quizá, si la crisis que tenemos encima hubiera ocurrido hace un par de años, cuando las grandes aerolíneas aún cobraban precios abusivos por viajes de corto radio, las líneas de bajo coste hubieran hecho su agosto. Pero hoy en día, la competencia en el segmento de los viajes cortos ha bajado tanto los precios de los vuelos que estas firmas se encuentran en una difícil situación. La prueba es que Vueling se ha visto obligada a subir una media de diez euros sus tarifas para aprovechar las subidas continuas que tiene en cuanto a número de viajeros. Sin embargo, a pesar de que cada vez transporta más viajeros, no consigue rentabilizar del todo sus vuelos, que le causan una pérdida media de 2.000 euros, aproximadamente.

Vueling explica que ha mejorado la operatividad de su flota y sus rutas y que prevé una mejora de los resultados en los próximos trimestres, aunque el precio del crudo siga subiendo. Los indicadores unitarios de la firma (CAKO, etcétera) parecen indicar eso, ya que han sufrido mejoras considerables con respecto a trimestres precedentes. Ahora sólo queda saber qué sacrificará la aerolínea para alcanzar la rentabilidad. ¿Unirse a Clickair será la solución? ¿Dejará de ser Vueling low cost?

AUMENTO DE TARIFAS PERO NO DE CALIDAD

La anunciada subida de tarifas que sufrirán los billetes de Renfe desde los primeros días de enero de 2008 se suma a la de otros transportes masivos como el Metro de Madrid o los autobuses urbanos. Ese 4% subirá conforme a la inflación registrada en el último periodo del año que nos deja. Sin embargo, los usuarios tradicionales de estos transportes públicos percibimos como los precios aumentan, pero las condiciones del transporte no mejoran. ¿A qué se destinan estos incrementos? Las distintas compañías de transporte deben dejar claro cuál es el destino de este aumento. Dejarlo claro no sólo a través de palabras y planes, sino también con acciones específicas, mostrando claras mejoras en el transporte.

De cualquier otra manera, los usuarios estaremos obligados a creer que estos aumentos se dirigen a engordar las cuentas de resultados de estas empresas de transporte colectivo. Hace seis años, justo después del 11-S, Renfe decidió añadir al precio del billete una nueva tasa de seguridad. La compañía no ha acabado de aclarar ciertamente cuál es el destino de este porcentaje que se cobra del precio (se supone que se destinará al pago del personal de seguridad, entre otros menesteres). Si embargo, en sus páginas de Internet sí aclara la obligación que tiene de cubrir a los viajeros con un seguro de responsabilidad civil por los daños que les pueda ocasionar.

Por lo tanto, es necesario que Renfe, los metropolitanos de las distintas ciudades españolas y los servicios de autobuses detallen al máximo cuál es el destino de cada componente del precio del billete y cuál es la finalidad de subidas espectaculares en línea con el IPC cuando los salarios no contemplan este tipo de aumentos o el mismo se difiere en el tiempo. Y es que el usuario resulta penalizado doblemente: primero, por el aumento de las tarifas; y, segundo, por un servicio que en muchas ocasiones deja bastante que desear.