París y terrorismo = 1 millón menos de viajeros

El Comité Regional de Turismo de París estima que los hoteleros y comercios relacionados con esta actividad han dejado de ingresar 750 millones de euros en los seis primeros meses de 2016. El terrorismo, las huelgas y las inundaciones, principales causas.

Patrulla del Ejército francés bajo la Torre Eiffel | Foto: Ministerio de Defensa de Francia
Patrulla del Ejército francés bajo la Torre Eiffel | Foto: Ministerio de Defensa de Francia

París ha puesto cifras al efecto de los atentados terroristas y las diferentes huelgas en su industria turística. Los negocios relacionados con el turismo han perdido 750 millones de euros entre enero y junio de 2016. Es la consecuencia de un descenso del 6,4% en la llegada de turistas a la capital de Francia (un millón de personas menos). La estrecha relación entre turismo y seguridad es cada vez más evidente.

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¿Cómo afectaron los atentados de París a nuestros reportajes?

Las búsquedas de París como destino turístico cayeron más de un 50% en la web de Revista80dias tras los atentados del 13 de noviembre durante varias semanas. Otra muestra del efecto del terrorismo en la mente del turista.

Los atentados cometidos en París el 13 de noviembre de 2015 han echado atrás a muchos turistas a la hora de visitar la capital francesa. En Revista80dias, los datos estadísticos de nuestro portal muestran que entre el 13 de noviembre y el 30 de noviembre, el número de páginas vistas de nuestro reportaje “París en tres días” descendió un 51,20% en comparación con la quincena inmediatamente anterior.

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Seis meses para pasar por el escáner del aeropuerto

Con pasos lentos, pero firmes, la Unión Europea se prepara para aprobar una directiva sobre el uso de escáneres corporales que hará más indeseable viajar en avión y que impactará sobre el turismo directamente. En el Reino Unido y Finlandia ya se usan estos dispositivos y no hay motivo para pensar que no puedan imponerse en el resto de aeródromos comunitarios, lo cual podría suceder a partir de este verano.

Las fechas inducen a preguntarse que si este sistema es tan necesario para la seguridad común, ¿por qué no implantarlo ya y no esperar cinco meses a la aprobación de una directiva y a su posterior entrada en vigor? La realidad es que los escáneres corporales no serán de demasiada ayuda para prevenir ataques terroristas, al igual que no han funcionado las limitaciones de líquidos en el equipaje de mano, como se ha visto con el fallido atentado de Detroit la Navidad pasada.

El objetivo fundamental de los terroristas es el de ingeniárselas para atentar de la forma que sea y llevarse cuantas más vidas por delante. Lamentablemente, existe toda una “ingeniería” del terror para crear los procedimientos que lleven a la muerte. Y lo peor de todo es que aprovechan cosas mundanas como recipientes para líquidos. Pero con medidas limitativas no se conseguirá ningún avance: mañana el explosivo puede viajar en botes de menos de 100 ml o en el interior del cuerpo.

La solución pasa por realizar un verdadero trabajo de prevención e inteligencia por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de cada estado, que deben estar más interconectadas para compartir datos. Los terroristas del 11-S estuvieron varios meses realizando actividades sospechosas, así como entrenándose para volar y nadie fue capaz de reconocer un peligro en sus actitudes. Lo mismo sucedió con los terroristas que pretendían atentar con explosivos líquidos en 2006, descubiertos por su impericia.

Antes del 11-S, el hecho de volar comenzaba a convertirse en algo amable, rápido y cómodo. Además, la introducción de las aerolíneas de bajo coste ayudó a democratizar este medio de transporte. Después de estos atentados, los pasajeros han tenido que ir acostumbrándose a continuas restricciones de su libertad y comodidad. ¿Hasta cuándo?

Justicia y no sensacionalismo para informar al turista

Hubo un tiempo en que el Foreing Office británico (la diplomacia del Reino Unido) era un ejemplo para muchos estados. Hoy parece haber perdido el Norte. Avisar de que en España “hay una amenaza alta de terrorismo” es una obviedad que se concluye sin necesidad de ser diplomático. Sólo basta con salir un poco por el mundo. Y es que el problema no es que en España exista ETA (una organización terrorista vacía de ideas y de justificación). El problema es que el terrorismo es un fenómeno global que afecta a todo el mundo, como deberían saber las excelentísimas figuras del Foreing Office.

Tan cierto es esto que sólo hay que recordar los atentados del 7 de julio de 2005 en el Metro de Londres, de corte radical islamista. O los del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Cercanías de Madrid. O los del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. Y esto por citar los más significativos. Porque, ¿cuántas células de terroristas radicales islamistas se han desarticulado en los últimos años en varios países europeos de importancia?

El turista y el viajero que se desplazan a otros países quieren disfrutar de su viaje, con tranquilidad o con intensidad, pero sin tener que enfrentarse a la muerte. Nada que objetar, pero para ser honestos no podemos mirar a otro lado y debemos asumir que el terror nos puede esperar en cualquier sitio. Por ejemplo, el Bombay, en un hotel de lujo como el Marriot de la capital financiera de la India. Y es que en un mundo globalizado como en el que vivimos, en el que las ideas y el fundamentalismo también se globalizan nadie está a salvo, desgraciadamente. Es un problema del que debemos concienciarnos y con el que hay que vivir, para lucharlo y vencerlo.

Se puede objetar que ETA es una problema local de España ( y de Francia), pero no es verdad. El asesinato de inocentes y de defensores de la seguridad y la libertad es un problema universal. La nacionalidad y las ideas no cambian un asesinato siempre execrable.

Prevención para el turista: sí. Educación por parte de los ministerios de Asuntos Exteriores para concienciar de los peligros: sí. Pero amarillismo como el del Foreing Office, no. Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores español, debería elevar una protesta formal al Reino Unido para que cambie su duro aviso de peligrosidad en su web.

LÍQUIDOS ASESINOS

Ya hemos avisado desde esta web de que el terrorismo ha cambiado el turismo mundial. Nos ha obligado a adoptar unas precauciones que antes no teníamos. Y es que el miedo a que cualquier persona “normal” pueda ser “activada” y convertirse en un terrorista es enorme. Nadie se fía de nadie. Por eso resulta llamativo que la Eurocámara haya aprobado esta semana una resolución en la que insta a la Comisión Europea a que revise “urgentemente” el reglamento sobre prohibición de líquidos en los vuelos. Y llama la atención no sólo por la escisión que ha generado entre las dos instituciones europeas, sino porque nadie se haya dado cuenta hasta ahora de que el peligro no viene de unos líquidos, sino de las intenciones de unos asesinos.

La seguridad en los aviones no se ve incremententada con la prohibición de llevar más de un litro de todo tipo de sustancias, sino con el control policial adecuado, con la investigación y la colaboración de las policías europeas y del mundo. En una sociedad tan tecnificada en la que casi cualquier grupo terrorista puede hacerse, por ejemplo, con una bomba nuclear sucia, es harto improbable que las ansias asesinas de unos pocos se acaben en un tubo de 100 mililitros. Una bomba puede incorporarse en cualquier maleta o mochila -ahí tenemos los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid- y hacer explosión en un momento determinado mediante la activación de la alarma de un móvil, como lamentablemente ya hemos podido experimentar.

Es por ello que la actitud de la Eurocámara nos parece acertada. Millones de viajeros, todos los días, tienen que sufrir la irremediable molestia de verificar que sus líquidos no superan las cantidades permitidas. Además de tener casi que desnudarse para pasar a través de un arco metálico. El transporte se hace más incómodo y el servicio al viajero también. Desde REVISTA80DIAS.ES no defendemos que las autoridades rebajen la seguridad de los vuelos. Al contrario, pedimos que se intensifique aún más, pero con cabeza. Haciendo uso de la razón se pueden habilitar medios más eficaces para combatir el terrorismo, como la introducción de agentes encubiertos en los vuelos, un control riguroso en los aeropuertos de origen y una colaboración más eficaz de las Fuerzas de Seguridad.