Viajando con el espíritu de Humboldt

Los apasionados por los viajes con corazón y aventura tienen una oportunidad de compartir experiencias y conocimientos en Madrid. Entre el 9 de mayo y el 5 de junio, Pablo Strubell (@PabloStrubell), coautor del libro Cómo preparar un gran viaje y exgerente de la Sociedad Geográfica Española, ha organizado las “Jornadas Humboldt de los grandes viajes” con diversos viajeros que han hecho de esta actividad su forma de vida y en honor a Alexander Humboldt, gran geógrafo y explorador del siglo XIX

Aquellos que quieran pasar varias tardes llena de conocimientos y experiencias podrán acudir al Centro Dotacional Integrado de Arganzuela, en la calle Canarias 17 de Madrid, hasta completar aforo. La entrada es gratuita y alguna de las conferencias promete, ya que asistirán ponentes como Fabián Barrio o Alicia Sornosa, recibida recientemente por Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, por dar la vuelta al mundo en moto. Todas las conferencias se desarrollan de siete de la tarde a nueve de la noche.

Además, junto a las conferencias habrá una exposición de fotografías de Gonzalo Azurmendi, Menchu Redondo, Kris Ubach o Enrique López-Tapia, entre otros.

I Jornadas Humboldt de grandes viajes

Gráfico de la semana: ¿cuánta propina hay que dar?

Cuando viajo a un país que no conozco, sobre todo si es de una cultura diferente a la occidental, una de las dudas que me asaltan es cómo comportarme a la hora de las propinas. Sabido es que en algunos destinos las incluyen dentro de la factura, pero en otros no, y el hecho de obviarlas puede llegar a ser un insulto. Con el ánimo de facilitar un poco la comprensión de este tema tan mundano, el portal especializado en alquiler de apartamentos Loving Apartments ha realizado una infografía en que lo explican con un poco de detalle.

La infografía está en inglés, pero como su nombre indica, la intención es explicar los conceptos con el menor número de palabras, así que se entiende bastante bien. Hay que resaltar varias cosas: en los restaurantes, la propina media es del 10% de la factura; en los hoteles, hasta 2 euros está bien visto; y en los taxis la cifra puede ser muy variada.

No es oro chino todo lo que reluce

Puerta de la Paz Celeste en la Plaza de Tiananmen (Pekín) | Foto de Pablo Sánchez en Flickr

Todos se quieren acercar a China. Los miles de millones de potenciales consumidores del gigante asiático representan un bocado apetitoso para cualquier tipo de empresa, también para las turísticas. La revista Savia, editada por el proveedor de servicios tecnológicos Amadeus, explica en su artículo “China conquista la industria del turismo” (número de octubre) que en 2011 fueron 70 millones de chinos los que se decidieron a salir de su país, 13 millones más que el año anterior. Para poner la cifra en perspectiva hay que pensar que España, tercer destino turístico del mundo, ha recibido en los últimos diez años una media de 50 millones de turistas.

El número de turistas chinos que salen al extranjero puede ser todavía moderado. Pero su gasto no: en 2011 se dejaron 69.000 millones de dólares en los países que visitaron (52.938 millones de euros), un 25% más que en el ejercicio precedente. ¿Es mucho? Se puede juzgar la cifra a la luz del nivel de ingresos turísicos que recolectó España el año pasado: 43.026 millones de euros, según los datos del Banco de España. Y para este año las previsiones hablan de 78 millones de viajeros chinos que realizarán un gasto de 80.000 millones de dólares. La Organización Mundial del Turismo prevé que en 2015 el número de chinos que viajen fuera del país llegue a los 100 millones.

Estudiando los grandes datos se entiende porqué las empresas y los destinos están preparándose para atender a este tipo de turista que suele hacer desplazamientos largos (de más de una semana de duración) y cuyo gasto medio por viaje alcanza los 1.300 euros. Sólo les superan en gasto los alemanes, estadounidenses y británicos. China es un país con una población que supera los 1.000 millones de habitantes, aunque las desigualdades aún son muy patentes. Sin embargo, desde hace años, y al calor del crecimiento económico y las mejoras de las condiciones de vida, se está formando una clase media que se cifra en 200 millones de personas y que son las que están viajando al exterior. Por ello, el mercado potencial puede llegar a los 260.000 millones de euros.

Ahora bien, no hay que dejarse engañar. China no es una democracia y, aunque su Gobierno no impone excesivas restricciones a sus nacionales para viajar, los destinos deben tener cuidado. Que un país, una región o una ciudad base su turismo sólo en atraer chinos por su elevado nivel de gasto puede ser un peligro. Por ejemplo, Filipinas estaba viviendo una luna de miel con estos turistas cuando decidió reactivar una vieja reclamación histórica que mantiene con el gigante rojo sobre la soberanía de unos islotes disputados. Acto seguido, el Gobierno chino exigió la cancelación de los viajes organizados a Filipinas. Algunos destinos de playa perdieron, de un plumazo, 200.000 visitantes y sus correspondientes ingresos.

El ministro y sus mosquitos

Cuidado con lo que dice, ministro

Los políticos se descalifican solos. La última ocurrencia de José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, ha sido la de recomendar que los españoles realicen turismo “siempre” en España. “Cuando nos visitan 57 millones de turistas cada año, no pueden estar equivocados. A lo mejor los equivocados somos nosotros, que en vez de muchas veces quedarnos a hacer turismo dentro de España nos vamos a lugares recónditos del mundo”, ha declarado Soria hace unos días. Y se ha quedado tan pancho. Por si era poco ha agregado que muchos españoles salen del país en busca de sol y playa y se encuentran con “mosquitos, temperaturas que sobrepasan los 35 y 40 grados y una temperatura del mar que no es la que se puede encontrar en España”.

Las declaraciones no estarían mal si España fuese un país autártico (algunos quieren volver a la economía posterior a la Guerra Civil, de subsistencia). Pero se da el caso de que en nuestro país, además de las agencias que organizan viajes dentro de España, hay otras, denominadas emisoras, que preparan salidas a destinos extranjeros. Para el ministro Soria estos negocios deben de ser facturadores de mosquitos y altas temperaturas. Además, no deben de tener derecho a la vida, claro. Mayoristas como Catai o Kuoni, especializados en los grandes viajes (a destinos con millones de mosquitos, Soria dixit), estarán contentos.

En 2011, los residentes en España realizaron 13,1 millones de viajes al extranjero, un crecimiento del 6,1% con respecto al año anterior, según los datos del informe Balantur elaborado por el Instituto de Estudios Turísticos (IET). Incluso con la crisis, los viajes al extranjero aumentan. Lo cual da un clave de la inteligencia de los españoles, que se deciden a conocer otras culturas, mezclarse y aprender del “otro”, como decía Ryszard Kapuscinski. Y ello a pesar de los mosquitos.

Quizá la intención del ministro no fuese mala. España atraviesa una crisis muy dura y el negocio que se genere en el país aumentará la riqueza y las probabilidades de crear empleo. Pero las agencias emisoras también mantienen puestos de trabajo que dependen del interés de los españoles por viajar fuera. No se puede disparar contra ellas para beneficiar otros sectores.

Sí, las intenciones de Soria debían ser buenas. El ministro tampoco ha tenido empacho en señalar que “muchas veces nos fijamos solo en el turismo de sol y playa, pero las comunidades autónomas que no tienen mar disponen de una oferta turística maravillosa, con unos precios y una gastronomía extraordinaria”. Un aplauso para el responsable de Turismo, que ha descubierto la rica oferta de interior. A ver si este descubrimiento se nota en un plan integral que permita dar a conocer (como hace el ministerio que dirige Soria con el sol y playa) todos los encantos de esas comunidades que no tienen costa. Un plan serio, riguroso, con objetivos, que incluya a todos y pivote en bases como el turismo rural. Menos palabras y más hechos: a finales de agosto se cumplen ocho meses desde que Soria se sentó en el sillón de ministro de turismo y de un plan para el interior no se ha oído nada.

Sobrevivir a los JJOO de Londres 2012

Desde CarlsonWagonlitTravel (CWT) han preparado esta infografía (pincha para ver ampliada | más información) con consejos para los viajeros que acudan a Londres durante el mes que se celebrarán los Juegos Olímpicos. Aunque CWT es una empresa especializada en la gestión de viajes de negocios, buena parte de las recomendaciones pueden servir para un turista que acuda a la city por placer. ¿Tenéis pensado visitar Londres o acudir a los JJOO? ¿Os preocupan temas como el precio de los hoteles o las aglomeraciones?

Reino Unido, primer destino de escape en caso de crisis

Los jóvenes españoles buscan su futuro fuera
Los jóvenes españoles buscan su futuro fuera

De todos es conocida (y por los que la sufren todavía más) el mal estado de la economía española: una tasa de paro por encima del 22%, que en los jóvenes llega al 50%, decrecimiento y recesión. Son muchos los españoles que han partido huyendo de un país que parece no tener futuro durante los próximos años. El buscador de vuelos Skyscanner ha realizado un estudio entre 3.700 usuarios españoles de su web del que se desprende que uno de cada tres emigaría al Reino Unido en caso de necesidad. Y ello a pesar del bajo nivel de inglés de la mayoría de los españoles.

Francia sería el segundo destino elegido, con un 11% de las respuestas y, en tercer lugar, los EEUU, con un 10%. Sólo un 15% de los usuarios han manifestado que se quedarían en su casa, por muy malas que fuesen las condiciones económicas. Los siguientes países elegidos para emprender una nueva vida son Alemania (7%); Italia y Brasil (un 4% cada uno); Holanda y Argentina (con un 3% de respuestas cada uno).

Los últimos datos del Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA) muestran que el número de españoles en el exterior se ha incrementado un 21,9% desde el año 2008. La crisis puede convertir España en un erial, pero la formación que los jóvenes han recibido en los últimos 20 años puede ayudarles a salir de nuestro país, mezclarse con otras culturas, encontrar un futuro y unos conocimientos que después puedan traer de vuelta a España

Atacar al paro no es la única solución para estimular los viajes

Los hechos se pueden mirar desde dos perspectivas: la de la inocencia y la del por qué. Muchas empresas del negocio turístico, como Air Europa o Rumbo, están lanzando en los últimos días ofertas en las que prometen devolver el dinero de sus reservas a los clientes que se queden en paro antes de disfrutar de las mismas. No vamos a dudar aquí de esas promesas, ya que las compañías que las realizan son solventes y las cumplirán. Lo que sí queremos es llegar al por qué. Y es que a primera vista estas medidas son buenas… para quien dispone de certezas y liquidez en estos momentos.

Si las principales firmas turísticas están tomando este tipo de decisiones, que significan cargar con la incertidumbre de la pérdida de empleo del consumidor, es porque ven que la demanda no se comporta nada bien. A falta de cifras más o menos oficiales, que se irán conociendo a lo largo de la semana, muchos expertos hablan de que la adquisición de viajes durante esta Semana Santa caerá en torno a un 30%. Por ello, las empresas se esfuerzan en estimular la compra de billetes de avión, reservas de hotel o paquetes vacacionales con medidas de choque.

Sin embargo, aunque desde esta publicación queremos que todo esto dé resultado, pensamos que no aflojará la tensión que sufre el consumidor al no saber si mañana será su último día de trabajo. Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a vivir a crédito: muchas vacaciones se compraban previa petición de un préstamo para costearlas, dedicando el resto de ingresos a otros menesteres (como el pago de la hipoteca o la subsistencia básica). Ahora, sin créditos, la mayor parte de los salarios se dedican al ahorro para formar un colchón por lo que pueda pasar mañana. Hoy, tener un trabajo es como tener un amigo: todo un tesoro.

Repetimos que deseamos que estas medidas den resultado, son loables. No obstante, aunque se dirigen a atacar el problema de la confianza, no apuntan contra la verdadera línea de flotación: la fata de financiación de las familias. Quizá habrá que empezar a acostumbrarse a las reservas de última hora frente a las anticipadas. Y a las salidas de pocos días de duración, frente a las tradicionales de 15 días o hasta un mes. En definitiva, hay que acostumbrarse a gastar lo que tenemos. ¿Qué pensáis? ¿Qué os estimularía a viajar?