Wi-fi en los mejores asientos del avión

Hasta hace bien poco las ondas desaparecían en el avión

Hace unos días explicábamos que los huéspedes de los hoteles echaban en falta conexiones inalámbricas de calidad a Internet. Pero los que quieren estar siempre conectados también lo pasan mal en los vuelos, ya que pocas aerolíneas se precian de contar con conexión wi-fi en el interior de sus aeronavez. La estadounidense Delta es una de ellas, puesto que su flota de largo radio (compuesta por 150 aviones Boeing y Airbus) irán incorporando esta funcionalidad en los próximos meses. Los aparatos que cubren las rutas nacionales dentro de los EEUU ya cuentan con el servicio. Sin embargo, a diferencia de los hoteles, el mismo no es gratuito.

Como de aviones y comodidades va la cosa, también queremos hacer referencia a una pequeña joya para los viajeros habituales. Se trata del portal Seatguru.com, propiedad de Tripadvisor, el famoso directorio de alojamientos y críticas. En esta web, el cliente de una aerolínea puede saber, antes de reservar su billete, cuáles son los mejores asientos del aparato que va a tomar para realizar su vuelo. Por ejemplo, se puede conocer si los asientos se reclinan, si están cerca de lavabos o del motor, etc… Hoy por hoy, viajar en avión es incómodo (a no ser que se opte por la clase business o primera), pero hay algunos truquillos para elegir los asientos más recomendables. Seatmaestro.com y Seatexpert.com son portales parecidos.

Una agencia de seguridad aérea que llega con retraso

Por fin ve la luz la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) después de que hace ocho meses se crease este organismo a través de un Real Decreto. Desde ese momento hasta hoy han ocurrido algunos hechos que marcarán decisivamente el primer año de trabajo de la nueva agencia. Por un lado, el Gobierno no cumplió los plazos para poner en marcha la AESA, ya que Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, prometió que estaría funcionando antes de junio. Por otra parte, el accidente del vuelo de Spanair en el Aeropuerto de Barajas (Madrid) el pasado 20 de agosto ha puesto de manifiesto las deficiencias en el sistema de inspección de vuelos comerciales.

Algunos ya hablan de precipitación en la creación de este organismo, ya que el Ministerio de Fomento sólo ha nombrado a su directora gerente, pero aún no ha sacado a concurso público las 336 plazas que, según el propuesto de Presupuestos para 2009, quiere cubrir Magdalena Álvarez en la AESA. Habrá que esperar un tiempo, pero tendrá que verse si los casi 55 millones de euros que tendrá de presupuesto esta agencia servirán para llevar a cabo su trabajo: más inspecciones en las aeronaves que operan en España y la defensa de los derechos de los viajeros. A ello habrá que sumar la confianza que la agencia tendrá que trasladar a los pasajeros sobre la seguridad de los aviones. De momento nadie acompaña a Isabel Maestre, directora general de la AESA, salvo un consejo rector que se ocupará más de velar por el cumplimiento de las funciones de la agencia que por el trabajo diario que realice la misma.

Fango en las alas de las líneas aéreas

El petróleo está haciendo estragos entre las grandes y pequeñas aerolíneas del mundo. En EEUU ya han tenido que cerrar unas cuantas por este motivo, agravado por la crisis económica, que en Norteamérica es más acusada. En nuestro país no hemos llegado a tanto, pero ya empiezan a verse síntomas de fatiga en algunas grandes como Iberia, que en el primer trimestre del año ha perdido 400.000 euros. Una cantidad nimia para una empresa que factura 1.300 millones de euros sólo en tres meses. Los resultados de la compañía van a depender en buena medida del número de pasajeros que transporte (son los que le aportan un 77% de sus ingresos), ya que el precio del queroseno no tiene visos de bajar, más bien al contrario.

El problema se acentúa aún más en las aerolíneas de bajo coste (como Easyjet), donde el petróleo y los viajeros transportados son dos factores claves. Las compañías de red como Iberia todavía pueden suplir sus costes con otras fuentes de ingresos como servicios a terceros (handling, por ejemplo). Pero, las low cost, ¿qué van a hacer si sigue aumentando el precio del barril Brent? No es fácil adivinarlo. Quizá, si la crisis que tenemos encima hubiera ocurrido hace un par de años, cuando las grandes aerolíneas aún cobraban precios abusivos por viajes de corto radio, las líneas de bajo coste hubieran hecho su agosto. Pero hoy en día, la competencia en el segmento de los viajes cortos ha bajado tanto los precios de los vuelos que estas firmas se encuentran en una difícil situación. La prueba es que Vueling se ha visto obligada a subir una media de diez euros sus tarifas para aprovechar las subidas continuas que tiene en cuanto a número de viajeros. Sin embargo, a pesar de que cada vez transporta más viajeros, no consigue rentabilizar del todo sus vuelos, que le causan una pérdida media de 2.000 euros, aproximadamente.

Vueling explica que ha mejorado la operatividad de su flota y sus rutas y que prevé una mejora de los resultados en los próximos trimestres, aunque el precio del crudo siga subiendo. Los indicadores unitarios de la firma (CAKO, etcétera) parecen indicar eso, ya que han sufrido mejoras considerables con respecto a trimestres precedentes. Ahora sólo queda saber qué sacrificará la aerolínea para alcanzar la rentabilidad. ¿Unirse a Clickair será la solución? ¿Dejará de ser Vueling low cost?

LÍQUIDOS ASESINOS

Ya hemos avisado desde esta web de que el terrorismo ha cambiado el turismo mundial. Nos ha obligado a adoptar unas precauciones que antes no teníamos. Y es que el miedo a que cualquier persona “normal” pueda ser “activada” y convertirse en un terrorista es enorme. Nadie se fía de nadie. Por eso resulta llamativo que la Eurocámara haya aprobado esta semana una resolución en la que insta a la Comisión Europea a que revise “urgentemente” el reglamento sobre prohibición de líquidos en los vuelos. Y llama la atención no sólo por la escisión que ha generado entre las dos instituciones europeas, sino porque nadie se haya dado cuenta hasta ahora de que el peligro no viene de unos líquidos, sino de las intenciones de unos asesinos.

La seguridad en los aviones no se ve incremententada con la prohibición de llevar más de un litro de todo tipo de sustancias, sino con el control policial adecuado, con la investigación y la colaboración de las policías europeas y del mundo. En una sociedad tan tecnificada en la que casi cualquier grupo terrorista puede hacerse, por ejemplo, con una bomba nuclear sucia, es harto improbable que las ansias asesinas de unos pocos se acaben en un tubo de 100 mililitros. Una bomba puede incorporarse en cualquier maleta o mochila -ahí tenemos los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid- y hacer explosión en un momento determinado mediante la activación de la alarma de un móvil, como lamentablemente ya hemos podido experimentar.

Es por ello que la actitud de la Eurocámara nos parece acertada. Millones de viajeros, todos los días, tienen que sufrir la irremediable molestia de verificar que sus líquidos no superan las cantidades permitidas. Además de tener casi que desnudarse para pasar a través de un arco metálico. El transporte se hace más incómodo y el servicio al viajero también. Desde REVISTA80DIAS.ES no defendemos que las autoridades rebajen la seguridad de los vuelos. Al contrario, pedimos que se intensifique aún más, pero con cabeza. Haciendo uso de la razón se pueden habilitar medios más eficaces para combatir el terrorismo, como la introducción de agentes encubiertos en los vuelos, un control riguroso en los aeropuertos de origen y una colaboración más eficaz de las Fuerzas de Seguridad.