Incomodidad entre los ‘business’ de las aerolíneas

El marketing y la publicidad no tienen límites. Muchas aerolíneas están sufriendo una sangría de clientes en todas sus clases, pero fundamentalmente en la business. Y es que las empresas están empezando a abrocharse el cinturón de verdad ante la que está cayendo, por lo que tienden a reducir los desplazamientos de sus ejecutivos y a acomodarlos en otras clases más económicas.

Iberia no se ha quedado de brazos cruzados y ante la evidencia ha decidido “reorganizar” su clase más selecta, tanto en vuelos nacionales como internacionales. Lo que se le ha ocurrido a la primera aerolínea española es “no comercializar las butacas centrales en esta cabina [business] y dejar el asiento del medio siempre libre, para que los clientes de negocios dispongan de más espacio y disfruten de mayor comodidad” tanto en vuelos nacionales como internacionales, según un comunicado de la firma. Hombre, pensar en la comodidad del viajero siempre está bien, pero lo que está muy mal es que no se hayan dado cuenta hasta ahora (después de 80 años de existencia) de que los señores del business iban incómodos y apretados en primera clase.

Al paso que vamos (con unas low cost ganando terreno a las aerolíneas tradicionales) no tardaremos en ver cómo los asientos centrales de las clases más económicas también se quedan libres. No por nada, sólo para facilitar que el viajero acomode su equipaje de mano, el perro, el gato y el loro.

No queremos hacer sangre de este tema, de verdad. Siempre defenderemos a las empresas turísticas, sobre todo a las españolas. Pero tampoco nos gusta que se intente ocultar la verdad: las aerolíneas están sufriendo mucho (como otras empresas del sector, por ejemplo las agencias de viajes), pero no pensamos que la solución sea decir que no se comercializarán las butacas centrales en business. Es que, de cualquier manera, no se van a vender. Al menos de momento.

26.000 niños mueren en el Mundo diariamente, muchos en lugares turísticos

Aunque no es un tema que esté directamente relacionado con el contenido de este portal, sí es verdad que a los que nos gusta viajar podemos contribuir a mejorar de alguna manera la situación de los niños en el mundo. Y es que, según datos de la ONU, cada día mueren en el mundo 26.000 menores de cinco años, la mayor parte de ellos en países africanos o asiáticos que muchos de nosotros visitamos. Para hacerse una idea, en nuestro país hay 142 municipios con entre 20.000 y 30.000 personas, ¿qué sucedería si desapareciese uno cada día? ¿Removería nuestra conciencia?

Esta semana se celebra el 50 aniversario de la Declaración de Derechos del Niño, que en su artículo 32 expone que los niños deben “estar protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación”. Y, no obstante, hay más de 200 millones de niños trabajadores, según la ONG Manos Unidas. Muchos ellos en países turísticos y tercermundistas. El drama de los niños soldado también es sangrante y cerca de dos millones de pequeños han muerto en los últimos diez años en los diversos conflictos que se dan en el mundo: el último, el de la República Democrática del Congo.

En fin, no queremos dar lecciones de moral y cada uno, en conciencia, sabe lo que debe hacer. Pero sí queremos decir que para viajar es necesario un cierto nivel económico: muchas veces no estaría de más desviar una mínima parte de ese nivel hacia los que más lo necesitan. Empezando por los Gobiernos y las grandes empresas.

Ryanair, las subvenciones y las amenazas

Ryanair tiene unos principios muy claros: precios bajos, promociones polémicas, salidas de tono de su presidente… Todo ello ha ayudado a esta low cost a forjarse la imagen que gasta en la actualidad. Pero desde la aerolínea también han dejado claro otro de sus ideales: les da igual todo y todos. No le importa que un juzgado de lo Mercantil le inste a modificar sus abusivas condiciones de contratación. Tampoco le importa acusar a la Generalitat Valenciana de favorecer a otras aerolíneas con ayudas. Y ahora no le duele amenazar a Fuerteventura con dejar de operar todos sus vuelos en la isla.

Sin entrar en el posible incumplimiento contractual entre las dos partes, estas prácticas nos parecen hasta mafiosas. Ryanair dispone de una serie de cauces legales para hacer valer sus derechos ante quienes piense que los están quebrantando. Pero no, la política de esta firma irlandesa es la de organizar mucho ruido, ¿para qué? Las primeras campañas de este tipo le podrían dar resultados, pero el sector ya le va cogiendo la medida a esta low cost y cada vez hace menos caso.

Por otro lado, queremos denunciar las formas que han seguido algunas regiones españolas para fomentar el turismo en su ámbito de actuación. Muchas comunidades autónomas han otorgado subvenciones a diversas aerolíneas para compensar el nulo retorno de la inversión que suponía para la firma abrir una ruta entre un aeropuerto de segunda y una ciudad europea (o incluso española). Cuando el dinero público se acaba, la aerolínea se enfada y acaba cerrando esta ruta deficitaria, que nunca ha dado beneficios. Es de lógica empresarial. Lo que no es tan lógico es que se utilice dinero de todos los contribuyentes para sufragar las operaciones (o la “promoción”, como eufemísticamente suele decirse) de compañías privadas, cuya teórica compensación serán los ingresos que generen los turistas que transporten. Y repetimos: teórico, porque este tipo de subvenciones sólo ayudan a crear una falsa sensación de riqueza turística.

Vueling se quita ‘lastre’ de las alas

Desde la frialdad de las cifras se puede decir que los últimos resultados trimestrales de Vueling muestran el buen trabajo que el equipo gestor, presidido por Josep Piqué y tras el que se encuentra la mano de la familia Lara. La firma ha logrado unos beneficios operativos de 24,78 millones de euros, a pesar de los incrementos en el precio del combustible, de la caída en ocupación de sus vuelos y de la situación de crisis que se vive en los principales mercados europeos en los que opera.

Estos datos muestran la eficacia del plan de contención de gastos y también revelan lo sobredimensionada que se encontraba la aerolínea, a la que el antiguo equipo gestor había dotado de un plan demasiado expansionista. Hoy se ve claramente que si se hubiese seguido las líneas de actuación que estaban marcadas hace un año, posiblemente Vueling no habría sobrevivido a la actual situación de mercado.

Y es que el equipo de la aerolínea se está esforzando por dejar, si no una aerolínea rentable, una firma en el camino de la rentabilidad para la futura integración con Clickair.

España languidece al sol

Los datos del verano ya sí que son preocupantes y no pueden tener otra lectura que la de que el sector turístico también entrará en recesión durante el próximo ejercicio. Es cierto que el listón se ha mantenido a nivel nacional en lo que se refiere a desplazamiento, que no gasto, de los turistas patrios. Sin embargo, entre junio y septiembre, España ha perdido 1,08 millones de turistas foráneos. Este tipo de visitante representa el 50% de los ingresos del sector, así que una bajada de estas características no es nada buena para todo el conjunto del turismo.

Por otro lado, los datos también muestran el agotamiento del modelo de sol y playa, por el que el Gobierno aún apuesta con contundencia con grandes campañas promocionales. Desde aquí no queremos que la administración deje de apoyar a los destinos de sol y playa, al contrario, hay lugares verdaderamente aprovechables (como la costa catalana, por citar alguno). Pero la verdad, objetiva y sugerida por los datos, es que se deben reorientar las acciones promocionales de la administración. Los Presupuestos para el año 2009 están a punto de aprobarse, aunque aún pasarán por alguna enmienda. Habrá qué ver cómo se utilizan, y para qué, los 550 millones de euros que la Secretaría de Estado de Turismo tiene presupuestados para el próximo ejercicio bajo el epígrafe de “Coordinación y promoción del turismo”. La renovación de las infraestructuras turísticas es necesaria, sí. España es sol y playa, sí, pero durante cuatro meses. Además, nuestro país cuenta con una cultura centenaria, una gastronomía envidiable y unos parajes rentables. Sol, playa, turismo rural, turismo cultural, turismo de negocios. También llamamos la atención sobre estos temas a las administraciones autonómicas.

Dejamos para lo último la iniciativa, apoyada por la Secretaría de Estado de Turismo, de las Rutas del Vino. Es un buen paso, dado en la dirección correcta. España es mundialmente conocida por sus excelentes caldos y eso se debe aprovechar. No dejemos que el sector languidezca al sol (y playa).