AUMENTO DE TARIFAS PERO NO DE CALIDAD

La anunciada subida de tarifas que sufrirán los billetes de Renfe desde los primeros días de enero de 2008 se suma a la de otros transportes masivos como el Metro de Madrid o los autobuses urbanos. Ese 4% subirá conforme a la inflación registrada en el último periodo del año que nos deja. Sin embargo, los usuarios tradicionales de estos transportes públicos percibimos como los precios aumentan, pero las condiciones del transporte no mejoran. ¿A qué se destinan estos incrementos? Las distintas compañías de transporte deben dejar claro cuál es el destino de este aumento. Dejarlo claro no sólo a través de palabras y planes, sino también con acciones específicas, mostrando claras mejoras en el transporte.

De cualquier otra manera, los usuarios estaremos obligados a creer que estos aumentos se dirigen a engordar las cuentas de resultados de estas empresas de transporte colectivo. Hace seis años, justo después del 11-S, Renfe decidió añadir al precio del billete una nueva tasa de seguridad. La compañía no ha acabado de aclarar ciertamente cuál es el destino de este porcentaje que se cobra del precio (se supone que se destinará al pago del personal de seguridad, entre otros menesteres). Si embargo, en sus páginas de Internet sí aclara la obligación que tiene de cubrir a los viajeros con un seguro de responsabilidad civil por los daños que les pueda ocasionar.

Por lo tanto, es necesario que Renfe, los metropolitanos de las distintas ciudades españolas y los servicios de autobuses detallen al máximo cuál es el destino de cada componente del precio del billete y cuál es la finalidad de subidas espectaculares en línea con el IPC cuando los salarios no contemplan este tipo de aumentos o el mismo se difiere en el tiempo. Y es que el usuario resulta penalizado doblemente: primero, por el aumento de las tarifas; y, segundo, por un servicio que en muchas ocasiones deja bastante que desear.

LÍQUIDOS ASESINOS

Ya hemos avisado desde esta web de que el terrorismo ha cambiado el turismo mundial. Nos ha obligado a adoptar unas precauciones que antes no teníamos. Y es que el miedo a que cualquier persona “normal” pueda ser “activada” y convertirse en un terrorista es enorme. Nadie se fía de nadie. Por eso resulta llamativo que la Eurocámara haya aprobado esta semana una resolución en la que insta a la Comisión Europea a que revise “urgentemente” el reglamento sobre prohibición de líquidos en los vuelos. Y llama la atención no sólo por la escisión que ha generado entre las dos instituciones europeas, sino porque nadie se haya dado cuenta hasta ahora de que el peligro no viene de unos líquidos, sino de las intenciones de unos asesinos.

La seguridad en los aviones no se ve incremententada con la prohibición de llevar más de un litro de todo tipo de sustancias, sino con el control policial adecuado, con la investigación y la colaboración de las policías europeas y del mundo. En una sociedad tan tecnificada en la que casi cualquier grupo terrorista puede hacerse, por ejemplo, con una bomba nuclear sucia, es harto improbable que las ansias asesinas de unos pocos se acaben en un tubo de 100 mililitros. Una bomba puede incorporarse en cualquier maleta o mochila -ahí tenemos los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid- y hacer explosión en un momento determinado mediante la activación de la alarma de un móvil, como lamentablemente ya hemos podido experimentar.

Es por ello que la actitud de la Eurocámara nos parece acertada. Millones de viajeros, todos los días, tienen que sufrir la irremediable molestia de verificar que sus líquidos no superan las cantidades permitidas. Además de tener casi que desnudarse para pasar a través de un arco metálico. El transporte se hace más incómodo y el servicio al viajero también. Desde REVISTA80DIAS.ES no defendemos que las autoridades rebajen la seguridad de los vuelos. Al contrario, pedimos que se intensifique aún más, pero con cabeza. Haciendo uso de la razón se pueden habilitar medios más eficaces para combatir el terrorismo, como la introducción de agentes encubiertos en los vuelos, un control riguroso en los aeropuertos de origen y una colaboración más eficaz de las Fuerzas de Seguridad.

NUBARRONES EN EL VUELO DE LAS ‘LOW COST’

¿Qué está pasando con las low cost? Los últimos resultados de Vueling no son sino un eslabón más en la cadena de descensos paulatinos en los beneficios de las aerolíneas de bajo coste. Ryanair ya anunció en sus resultados del primer trimestre que no podría alcanzar los objetivos marcados, aunque entre los meses de abril y junio ha mejorado significativamente sus resultados. Ahora, Easyjet decide cobrar tres euros por cada maleta facturada. Sin duda las “aerolíneas de nueva generación”, como han dado en llamarse estas compañías, están haciendo ímprobos esfuerzos por conseguir formas alternativas de ingresos.

Para llegar a esta situación se han tenido que dar a la vez tres factores que han contribuido al descalabro. En primer lugar, la subida del precio del petróleo. Seguidamente, el aumento de los costes de las tarifas por operar en los aeropuertos. Y, por último, la reacción de las líneas aéreas tradicionales, que han bajado sus precios significativamente para muchos destinos, manteniendo su imagen de calidad. Estos tres puntos han sacado a la luz la clara dependencia de las low cost del precio del billete y por eso ahora se afanan en encontrar otras vías de ingresos que engorden sus cuentas económicas. Y es que, como señala Vueling en su memoria de resultados, el precio medio del ticket ha caído un 23,4% en el segundo trimestre del año. ¿Por qué esto no afecta tan claramente a las aerolíneas tradicionales? Por que su estructura económica es distinta: perciben ingresos por otros conceptos como transporte de mercancías o handling a terceros.

La consecuencia a medio plazo de estos hechos es que se producirá una concentración en el sector. Algunas de las aerolíneas existentes (en Europa son cerca de 150) serán adquiridas por las más poderosas y otras desaparecerán. A pesar de todo, desde esta publicación esperamos que el futuro para las líneas aéreas más jóvenes y novedosas no sea tan negro, fundamentalmente porque han ayudado a un descenso generalizado de los precios de los billetes, creando una competencia seria para el modelo tradicional, y democratizando más si cabe el hecho de viajar. En fin: han beneficiado al viajero y al turismo directamente.

Los ciegos también viajan

Hoy se habla mucho de responsabilidad social. Es un término de los políticamente correctos, de los que están de moda. Sin embargo, son pocas las iniciativas que realmente se dirigen a los colectivos menos favorecidos y que pretendan ayudarles en su desarrollo personal. Por ello, la celebración de la feria “Oscar dei Sapori” en la región italiana de Le Marche nos parece una idea afortunada. Este evento está dirigido a las personas invidentes y pretende conseguir una concienciación de todos los agentes implicados en la política turística para conseguir que estos clientes desarrollen todo su potencial. Y para que se añada a ello el disfrute de unas buenas vacaciones.

Los datos no engañan y, aunque sea mirado únicamente desde el punto de vista económico, el mercado de los invidentes en Europa totaliza 25 millones de potenciales clientes. Estos viajeros están esperando una oferta que les permita disfrutar de su tiempo de ocio y potenciar sus cualidades sensitivas (por todos es conocido que estas personas desarrollan otras cualidades que el más común de los mortales no es capaz de imaginar). Pero ante todo, los invidentes están esperando, e incluso reclamando, una oferta que incluya sus diferencias, que las tenga en cuenta, ya que es esto definitivamente lo que les va a potenciar como lo que son: seres humanos. Seguiremos muy de cerca esta iniciativa y le deseamos el mayor de los éxitos.

Ir a la noticia “’Oscar dei Sapori’, una iniciativa en Italia para facilitar el turismo a los invidentes”

ESTRÉS EN LOS RESPONSABLES DE MARKETING DE NH

La idea de la cadena hotelera NH de destrozar uno de sus céntricos hoteles madrileños ha sido una buena estrategia de marketing. Pero sólo eso. Es increíble que los elementos relativamente nuevos de las habitaciones hayan sido desaprovechados de esa manera, cuando podían haberse cedidos a alguna ONG o a cualquier otro organismo.

No obstante, debemos felicitar a los responsables de comunicación de la cadena, puesto que consiguieron aparecer en todos los noticiarios del día. Otra cosa es la imagen que hayan conseguido y el hecho de que algo tan intrascendente pueda convertirse en noticia.