Air Comet: un final anunciado y conocido; una gestión política pésima

La agonía de Air Comet, aerolínea quebrada de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de CEOE, y de Gonzalo Pascual, estaba anunciada y sólo era cuestión de tiempo. Lo que no se entiende es que las autoridades del Ministerio de Fomento no se hayan dado cuenta. Tampoco se comprende que María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, diga que “es una situación imprevisible”. Si para algo existe la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) es para prever estos problemas.

Quede claro, antes de seguir, que, por el momento, la gestión que el Ministerio de Fomento está realizando de la crisis es muy buena. Desde el departamento dirigido por José Blanco han respondido con rapidez y están haciendo todo lo posible, en el menor tiempo, para que los clientes perjudicados (cerca de 7.000 a corto plazo y 70.000 a medio plazo) puedan volver a sus lugares de origen. La comunicación con los medios también es buena, ya que diariamente Concepción Gutiérrez, secretaria de Estado de Transportes, informa sobre la evolución de los acontecimientos.

Sin embargo, en Fomento, y más concretamente en la DGAC y en la AESA, no pueden obviar su responsabilidad en esta tragedia navideña. Son las entidades responsables de verificar que las aerolíneas cumplen con las condiciones de seguridad y financieras necesarias para operar vuelos. Y es que la licencia operativa es una concesión administrativa sujeta a una serie de requisitos. Los problemas de Air Comet no eran un secreto: durante diciembre se han producido varias huelgas entre sus trabajadores. Era de conocimiento común que no se les abonaban las nóminas desde hace meses. Este es un síntoma claro de que la compañía no disponía de la suficiente liquidez para garantizar su operativa y que cualquier contratiempo podía llevarla a la insolvencia, como así ha ocurrido.

Y, mientras esto sucedía, ¿qué hacían en la DGAC y la AESA? Más bien poco. O nada, que es peor. Se repite (aunque con ingredientes un tanto distintos) lo sucedido con Air Madrid hace tres años. Y, como siempre, los paganos son los clientes y los trabajadores, que el pasado viernes 18 de diciembre remitieron una carta a Fomento en la que pedían que intercediese para evitar otro “caso Air Madrid”. Ya se olían algo.

Lo mínimo que debe hacer José Blanco cuando acabe todo esto es exigir las correspondientes responsabilidades a los directores del Ministerio. Y cesarles si es necesario. A no ser que desde las altas esferas de su departamento se haya dejado hacer a Díaz Ferrán hasta el momento en que era inevitable intervenir. En segundo lugar, Blanco debe instar (incluso a nivel europeo) un cambio en la legislación para obligar a las aerolíneas a depositar fianzas que cubran sus insolvencias, como sucede con las agencias de viajes, quienes vienen reclamando este extremo desde hace años.

Desde aquí queremos dar ánimos a los afectados. Que reclamen sus derechos: la compañía debe transportarlos hasta su destino o, si no es posible, debe encargarse Fomento, algo que está haciendo con eficacia. Que denuncien y soliciten el reintegro de su dinero y que no cejen en ello. Hemos recibido peticiones de algunas personas para solucionar su situación, pero lamentablemente nosotros no podemos hacer nada. Lo sentimos.

Air Comet: el principio de una época de conflictos en el sector aéreo

Los conflictos empiezan a surgir en uno de los eslabones que peor está pasando la crisis: las aerolíneas. En los últimos meses se ha producido el cierre de varias líneas aéreas en nuestro país, aunque ninguna de gran envergadura. Lo que sucede ahora en Air Comet (que esperamos no tenga que recurrir a la drástica decisión de dar cerrojazo) es una constante en casi todos los ámbitos de la economía: la falta de liquidez, que imposibilita hacer frente a muchas obligaciones. Y, al final, los perjudicados siempre acaban siendo los mismos: los empleados, que se encuentran en una situación personal difícil al no poder hacer frente a sus pagos.

Si no hay acuerdo antes, el jueves 6 de agosto los trabajadores de handling de la aerolínea propiedad de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual realizarán una huelga de cuatro horas diarias, que seguirá en días sucesivos. Como medida de presión es entendible, máxime cuando existe un acuerdo firmado en mayo por el que Air Comet se comprometía a pagar los salarios a sus trabajadores los cinco primeros días de cada mes, que no se está cumpliendo. El contencioso en Air Comet se puede endurecer aún más, puesto que los pilotos, los TCP (personal de cabina) y los trabajadores de los servicios generales (administración) están en la misma situación y llevan meses sin cobrar. Y una huelga de estos colectivos afectaría a los pasajeros sin ninguna duda.

Sin embargo, el problema es más de fondo, ya que conseguir liquidez a través de un préstamo bancario en los tiempos que corren es complicado, incluso para Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, patronal de los empresarios. Y es que las cosas no van bien en la aerolínea del Grupo Marsans. En diciembre de 2008 la filial chilena de Air Comet se sumió en la quiebra y tuvo que ceder los vuelos que operaba en el país latinoamericano a una firma con la que estaba asociada. Por su lado, en febrero, la IATA, patronal de las aerolíneas a nivel internacional, expulsaba a Air Comet de la organización por impago de 2,93 millones de euros.

Díaz Ferrán, interlocutor con el Gobierno en nombre de los empresarios, debería exigirle al ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que los bancos abran la espita del circulante para poder financiar los desfases de tesorería que todas las empresas solventes llevan a cuestas. Además Díaz Ferrán y Pascual tendrían que revisar la política de inversiones que han realizado con respecto a Air Comet y otras empresas del grupo en los últimos años y que puede estar ahogando a la aerolínea en estos momentos. Y, desde luego, tienen que pagar a sus empleados y no esperar a que la baza de Aerolíneas Argentinas y el crédito que Rodríguez Zapatero ha concedido a la República Argentina llenen las arcas de Air Comet.