Espejismo de cifras y ayudas

Los datos estadísticos de las últimas encuestas turísticas muestran una recuperación del sector en el mes de marzo. Aunque este hecho es positivo y esperamos que se mantenga en el tiempo, también somos realistas y sabemos que es un espejismo provocado por la celebración de la Semana Santa a finales de marzo y principios de abril. En línea con las previsiones de Exceltur, la ocupación ha aumentado en los alojamientos, líneas aéreas e incluso agencias. Pero este aumento habrá repercutido de forma muy débil en los ingresos finales y, por ende, en los beneficios. Los precios siguen por los suelos y los costes no se pueden ajustar más.

Sin duda, los datos de abril para el sector turístico también serán buenos, aunque todavía hay que ver el impacto que la crisis de la nube volcánica habrá tenido sobre el sector. Desde el Gobierno se calcula que cerca de 500.000 turistas no pudieron llegar a España por el cierre de los aeropuertos europeos. No parece una pérdida inasumible, teniendo en cuenta que el año pasado llegaron a nuestro país 4,5 millones de turistas en abril y que los tres primeros días del mes han sido fiesta gracias a la Semana Santa. Más inasumible es que las empresas turísticas hayan dejado de ingresar 252 millones de euros por este hecho.

A pesar de todo esto, creemos que hasta junio no se verá realmente si se produce una recuperación en el sector o no. Esperamos equivocarnos y, si lo hacemos, lo reconoceremos en este mismo portal. De hecho, deseamos equivocarnos. Pero donde se la jugará realmente el turismo español es en los meses de verano, amén de que los esfuerzos por desestacionalizar la demanda todavía son imperceptibles en las estadísticas.

En cualquier caso, el turismo, a pesar de suponer un 10% del PIB español (es decir, más de 100.000 millones de euros) preocupa poco al Gobierno. A nivel europeo se darán ayudas económicas a las aerolíneas para paliar las pérdidas ocasionadas por la crisis de la ceniza volcánica. Nada se ha oído de un comportamiento similar de cara al turismo europeo. Absolutamente nada. Y ese silencio sólo es prueba de la poca prioridad que representa para los gobiernos del euro una actividad que genera tanta riqueza y empleo. Lamentable.

Dinero público para las aerolíneas: mal negocio

El Gobierno se ha retrasado, pero finalmente ha decidido habilitar un crédito de 600 millones de euros, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), para intentar salvar a algunas compañías del sector aéreo. Es una medida más de un gabinete que se ha caracterizado por ir improvisando los parches que ponía en marcha para paliar los efectos de la crisis en la economía nacional. Cabe preguntarse por qué no se aprobó esta iniciativa en el reciente Consejo de Ministros sobre turismo que se celebró en Palma de Mallorca.

A falta de conocer concretamente los términos de la línea de financiación, hay que resaltar que la misma se va a pagar con dinero público, de todos los contribuyentes. Y nos preguntamos por qué se habilita un crédito extraordinario para dotar de liquidez al sector aéreo y no para el de alojamientos o el de agencias de viajes, golpeados de igual manera por la recesión. En estos sectores, el Gobierno ha optado por no intervenir y dejar que sea la marcha del mercado quien regule su tamaño. Miles de agencias han cerrado desde primeros de año y muchos hoteles no han abierto ni contratado a personal en temporada baja. Quizá porque hay que ajustarse a la demanda cuando ésta ha caído de forma considerable.

Lo mismo sucede en el sector aéreo: la demanda de vuelos ha descendido (para los próximos meses se han reservado un 15% menos de derechos de vuelo en los aeropuertos que hace un año). Ello ha llevado a las principales aerolíneas a ajustar sus gastos y sus operaciones. Y aún así hay firmas que se ven “ahogadas” y con problemas de liquidez, como Air Comet, una de las compañías para las que se ha preparado esta línea de crédito. Muchos de los problemas de estas firmas vienen de los compromisos de inversión que habían alcanzado meses antes de la irrupción de la crisis, cuando el mercado todavía permitía vivir por encima de las posibilidades. Ahora, las obligaciones a las que tienen que hacer frente les llevan a dejar de abonar los salarios de sus empleados, incluso.

Aunque estos problemas de liquidez son consecuencia de la crisis, también lo son por una mala política de inversiones. Por ello nos parece equivocado y un despropósito que estos desmanes se financien con el dinero público. A pesar de que sea en forma de créditos blandos que tengan que ser devueltos. Los únicos por los que nos podemos alegar son los empleados de estas líneas aéreas, económicamente más ahogados que ellas. Es posible que vean su situación regularizada en las próximas semanas, pero ¿a qué precio?

Esperamos que el Gobierno articule, a través del ICO, unos mecanismos suficientes para controlar a qué se dedica el dinero prestado. Eso como mínimo. Aunque con los desmanes que hemos visto en el sector bancario…