Las tres lacras que asustan al inversor

Javier Pérez-Tenessa, fundador y CEO de eDreams

Los políticos piensan que los casos de corrupción que salpican periódicos y televisiones día sí y día también no afectan a la imagen de España. Pero la verdad es que sí lo hacen. Al final se crea una conciencia (colectiva) de que la corrupción recorre la vida nacional, así como que hacer negocios en nuestro país es una cuestión de “amigos”. Y, en el fondo, lo es.

Javier Pérez-Tenessa, CEO y fundador de la agencia de viajes on line eDreams (parte del grupo Odigeo tras su fusión con GoVoyages y Opodo), se ha despachado a gusto en los últimos días con unas declaraciones en las que sostiene que buena parte de la crisis española se debe a la corrupción, la deficiente fiscalidad y la falta de educación. Y tiene razón. Muchas inversiones no llegan a España porque temen perderse en las mordidas del poder o de los acólitos que rodean al mismo. Otras no lo hacen, porque consideran que los amigos de los políticos y sus asesores tienen el negocio asegurado, mientras que estas inversiones tendrán que luchar contra la ingente burocracia que lo esclerotiza y paraliza todo. Y es cierto. O bien porque el sistema impositivo penaliza a quien quiere invertir no sólo para ganar dinero, sino para generar riqueza y puestos de trabajo.

No nos limitamos a reproducir lo que dice Pérez-Tenessa, sino que traemos aquí las opiniones y valoraciones de directivos españoles con los que hemos hablado. También las de otros extranjeros. Pero si se quieren datos oficiales, ahí están los últimos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que sitúan a los políticos y la corrupción en los primeros puestos de problemas considerados por los españoles.

En cuanto a la educación, Pérez-Tenessa se refería al deficiente nivel de inglés que poseen los españoles porque la política educativa no está concebida desde un punto de vista global. Debemos estar orgullosos del castellano, un idioma que hablan más de 300 millones de personas y que hace cinco siglos sirvió para vertebrar todo un imperio. Pero la realidad hoy es que el inglés es el idioma internacional y de los negocios (con permiso del chino, que lo será en una década), por lo que su aprendizaje es igual de importante que las matemáticas. La Comunidad de Madrid es de las pocas que cuenta con un programa de colegios e institutos bilingües para preparar decentemente a los estudiantes en la lengua de Shakespeare. Debe ser un modelo en toda España.

Todas estas conclusiones de Pérez-Tenessa, que hacemos nuestras después de saber lo que es luchar con la burocracia y con el amiguismo reinante en el mundo administrativo y turístico, no sólo se deben aplicar a esta actividad económica, sino a la de todo el país. Si la clase política tuviese una verdadera intención de mejorar la economía española, tocaría estos tres “ejes del mal” (junto con la lenta, arcaíca e injusta Justicia) antes que centrarse en reformas laborales, planes integrales del turismo y rescates financieros. Pero claro, hacer eso es como practicarse el harakiri. Pérez-Tenessa lo sabe, como cualquiera que trabaja o regenta una empresa en España, pero la diferencia es que él lo dice alto y claro.

Niemeyer deja su legado en Avilés

Ha fallecido el arquitecto brasileño Óscar Niemeyer a los 104 años de edad (Río de Janeiro, 1907-2012). No vamos a escribir aquí un obituario sobre este genial artista, ya que las publicaciones especializadas y los medios generalistas (por ejemplo El País) se han ocupado de ello mucho mejor.

Sin embargo, sí queremos recordar que Niemeyer dejó en España su huella. Primero en 1989, cuando se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y después con el diseño del Centro Cultural Internacional de Avilés, al que dotó de sus curvas y espacios, y que lleva su nombre. Lamentablemente, el Centro Niemeyer no está en pleno funcionamiento debido a la mala gestión, el despilfarro y, como no, la política.

Este medio tuvo oportunidad de asistir a las obras de finalización del Centro Niemeyer de Avilés en octubre de 2010 (como muestra la fotografía), cuando faltaban pocos meses para su inauguración. Entonces ya se vislumbraba la sala de exposiciones de 4.000 metros cuadrados o su auditorio de 21 metros de altura. Este último elemento era especial, porque una pared móvil permitía abrir el escenario a la gran plaza que se situaba frente al complejo para que las personas del exterior pudiesen ver las representaciones, ampliándose el aforo del auditorio.

Todo esto duró escasamente un año, hasta que el recrudecimiento de la crisis y el cambio de Gobierno en el Principado de Asturias (con Foro de Asturias) destaparon la deficiente gestión económica del Centro Niemeyer. Después, el silencio y la nada.

Es desgraciado que una obra de esta envergadura, por su belleza y por su creador, se quede en nada. Avilés ganaba como centro turístico y artístico de Asturias y de España. Y, además, alrededor del complejo se debía construir un área empresarial donde la innovación tecnológica sería la clave. Todo ha quedado en promesas.

En cualquier caso, a poco que se viaje, encontrarse con el alma de Niemeyer no es difícil. Este medio también ha disfrutado de ciudades como Río de Janeiro o Sao Paulo, donde la huella del arquitecto es más visible. Por ello, los edificios de Óscar Niemeyer, como el Museo de Arte Contemporaneo de Niterói (Brasil) están esperando al viajero para que se deleite con sus formas.

Gigantes de cemento y agua en la costa chilena

¿No tiene fin?

¿Cansado de nadar 25 metros en la piscina de su hotel? Eso es proque no conoce el complejo hotelero de San Alfonso del Mar (Algarrobo, Chile). Cuenta con una piscina cuya longitud es de 1.000 metros (un kilómetro), como se puede ver en la imagen. Dicen que es la más grande del mundo. Probablemente también sea uno de los mayores despilfarros y atentados contra el medio ambiente.

Algunos datos sobre este lago artificial: equivale a 20 piscinas olímpicas, necesita 250 millones de litros de agua para llenarse y cuenta con una profundidad de 35 metros. La misma está operativa desde 2006, tras cinco años de construcción y una inversión de 1.200 millones de euros. El coste de su mantenimiento: 2,5 millones anuales.

Es el ejemplo perfecto de construcción faraónica que no duda en arruinar una playa y en generar unos costes ecológicos enormes. Ahora se ha puesto de moda en el sector turístico la sostenibilidad, la eficiencia en la energía y el ahorro. Sin duda por efecto de la crisis, ya que los gatos energéticos y de suministros son claves en las cuentas de resultados de las empresas. Aunque sólo sea por eso, bienvenido es.

Creemos en un turismo que respete el medio ambiente, desde el punto de vista del valor ecológico de los parajes en que se levanten las construcciones (véanse el reciente caso de Tarifa o el Algarrobico) como desde la visión del paisaje. La “piscina” de San Alfonso del Mar es una obra de ingeniería impresionante, sin duda, y eso es loable. Pero guarda poco respeto con el econsistema de un país con tanto potencial como Chile. El agua para llenarla se obtiene del océano y atraviesa unos procesos para tratarla. ¿Tienen sentido este tipo de construcciones? ¿Aportan valor para el turista o lo restan?

Fitur no acaba muy mal con la que está cayendo

Fitur finalizó y parece que la hecatombe que se preveía no ha sido para tanto. Sí, es verdad que había algún pabellón en el que sobraba bastante espacio y que el primer día la afluencia de visitantes era más baja de lo normal (o al menos eso parecía a simple vista). Sin embargo, Luis Eduardo Cortés, presidente del Comité Ejecutivo de Ifema, ha señalado que la caída de visitantes ha sido del 10% con respecto a 2008. Es decir, 225.000 personas se han paseado este año por los 14 pabellones que estaban ocupados por empresas, países y regiones.

Además, entre los profesionales extranjeros sólo ha habido una merma del 5%. Las cifras son lo que son y también hay que recordar que se ocupó un 7% menos de superficie expositora. No obstante, muchos de los responsables turísticos y ejecutivos con los que pudimos hablar nos reconocieron que este año triunfará la escapada frente al derroche y que lo “bueno si breve…”. Vamos: que el año empieza, se han hecho negocios, pero se mira con cautela y precaución los próximos once meses en los que se prevé que el consumo caiga aún más.

Por otro lado, queremos llamar la atención sobre el papel de las comunidades autónomas y las administraciones en esta feria. Sí, hay que fomentar el turismo, pero ejemplos como los del stand de Andalucía, que ocupaba prácticamente un pabellón entero, nos parecen desproporcionados. Se nota que el dinero para sufragar este derroche sale de las arcas públicas. Si fuese una empresa privada, se miraría más el precio del metro cuadrado. Al final, los interesados, profesionales e informadores, hemos vuelto a asistir a una “hoguera de las vanidades” de la que esperamos se obtenga algún rédito.