Río de Janeiro: Patrimonio Mundial de su Paisaje Cultural

Río de Janeiro, la famosa ciudad de Brasil (no confundir con su capital, Brasilia) ha sido normbrada Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural por la UNESCO. Se trata de una muy buena noticia para un país que afronta la celebración del próximo Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos de 2016. Río de Janeiro es una urbe impresionante que conjuga los contrastes de una economía en pleno desarrollo. La parte que linda con la costa es una muestra del poderío vegetal que debía reinar en la región antes de que el hombre la urbanizase. Al adentrarnos en la parte más céntrica podremos descubrir algunos residuos del colonialismo portugués.

Sin embargo, Río debe afrontar retos todavía presentes en su estructura urbana y social. Por ejemplo, las favelas que ocupan muchas de las lomas que circundan la ciudad. A medida que el crecimiento económico del país se hace más visible, los gobiernos centrales y regionales deberían invertir en aquellas personas que viven en condiciones bastante precarias en estos núcleos. De alguna forma se han convertido en un aspecto crónico que tratar. Y es que, más allá de los tópicos de que las favelas son puntos de crimen, la realidad es que de ellas salen diariamente miles de trabajadores hacia sus empleos que en el futuro pueden conformar parte de la clase media brasileña.

En definitiva, Río de Janeiro debe ser visitada para ser comprendida. El carácter amable, abierto y juguetón de sus ciudadanos contrasta mucho con otras zonas de Brasil, como Sao Paulo. Ello hace que la ciudad sea diferente y conforme un verdadero paisaje que debe ser premiado.

Río 2016, no es ninguna sorpresa

Felicidades a Río de Janeiro. Tras meses de elucubraciones, la antigua capital de Brasil organizará los Juegos Olímpicos del año 2016. Sin duda, esta cita, junto con el Mundial de Fútbol 2014, ayudará a que el país iberoamericano se convierta en una potencia económica de primer orden y deje de ser un eterno país emergente.

Sin embargo, la ciudad de Río aún tiene varios handicaps, que serán superados con mucho trabajo. El primero de ellos es asegurar el número de plazas hoteleras necesarias para albergar a los turistas y aficionados que llegarán con motivo de los dos eventos. A esto se suma la necesidad de desarrollar las infraestructuras contenidas en el proyecto de candidatura, una de las que menos plasmación sobre la realidad tienen.

A los puntos anteriores hay que añadir el de la seguridad. Río de Janeiro es una ciudad segura en su circuito turístico, aunque fuera del mismo es cierto que el cuidado que debe tener el viajero es máximo. En ningún país se está exento de sufrir un problema, pero en Río, las desigualdades sociales tan contrastadas, aumentan estas posibilidades.

Madrid contaba con una candidatura excelente y prácticamente desarrollada, aunque resultaba iluso creer que ganaríamos la competición contra Río de Janeiro. La rotación de continentes ha pesado en la votación final, donde la candidatura madrileña habría arrasado si sólo se hubieran valorado los aspectos técnicos.