Viajar procura más y mejor sexo

¿La edad es un problema? | Foto: ONT de Holanda

Hay parejas que no se aguantan en su vida cotidiana, pero todo cambia cuando realizan un viaje. Salir de la rutina es esencial para mantener una relación fructífera y estable. Esto es lo que viene a confirmar un estudio realizado por la consultora Edge Research (en inglés) para la Asociación de Viajes de EEUU: más de un 70% de las parejas opinan que un viaje inspira el romanticismo y una tercera parte de los entrevistados considera que una escapada de fin de semana es más romántico que recibir cualquier otro tipo de regalo.

La encuesta se ha realizado entre 1.100 ciudadanos y otra de sus principales conclusiones es que las relaciones sexuales de la pareja aumentan y mejoran con los viajes. Más de las tres cuartas partes de los viajeros en pareja consultados han manifestado tener una buena vida sexual; el 28% considera que ésta ha mejorado notablemente a raíz del viaje y de ellos, el 40% de ellos han declarado que la mejora se ha convertido en una situación permanente.

Además, según el informe, las parejas que viajan juntas tienen mayor tiempo para la intimidad y para el sexo. Así la mayoría de las parejas (59%) asegura que una de las principales razones para viajar juntos es tener mayor intimidad.

Un invierno con mascarilla en el aeropuerto

Como buena pandemia que se precie, la de gripe A sigue expandiéndose por el mundo, aunque parece que con cuentagotas, de momento. Las informaciones que nos llegan desde Europa sitúan al Reino Unido como el peor país por número de contagiados (29 de ellos han muerto) y por potenciales víctimas (hasta 65.000, según las últimas estimaciones). Este es un tema importante para el turismo, porque precisamente aerolíneas del Reino Unido ya han empezado a vetar la entrada de pasajeros con síntomas a los aviones que salen desde los aeropuertos de Heathrow y Gatwick.

Y seguro que no serán las únicas. Veremos lo que pasa en Europa cuando llegue el invierno y se den las condiciones climatológicas idóneas para la fácil transmisión y contagio del virus. Más vale que las autoridades sanitarias de todo el continente estén preparadas para una emergencia sanitaria que tiene precedentes en la epidemia de gripe aviar registrada en Asia hace unos años. Es verdad que el número de desplazamientos en avión se ha reducido como consecuencia de la crisis, pero la gente seguirá viajando a pesar de todo y en el equipaje no sólo llevarán la ropa y los utensilios de cuidado personal. ¿Habrá que restringir los desplazamientos? ¿Es esto posible y recomendable?

Uno de los focos de peligro que podemos encontrarnos en Europa puede estar en África. No se entienda mal esta afirmación. Los vuelos y desplazamientos al continente africano han crecido en los últimos años y, aunque se han ralentizado con la crisis, todavía seguirán aumentando. Las condiciones sanitarias en muchos países del continente negro dejan bastante que desear, fundamentalmente por la depresión económica que sufren la mayoría de ellos y por la explotación a la que les ha tenido sometida el primer mundo. Por ello, el problema no está en los nacionales de estos países que puedan viajar a Europa (también puede traer el virus un asiático), sino en los europeos que por motivos de ocio o negocios se trasladen a los mismos.

Probablemente debemos prepararnos para pasar un invierno con la mascarilla en el aeropuerto y bajo los controles de las pantallas de calor termal, con las que medirán nuestra fiebre. Como ya pasa en China, por ejemplo.