¿Qué se puede esperar de un Consejo de Ministros sobre turismo?

En primer lugar, nos parece muy adecuada la celebración de este Consejo de Ministros para tratar los problemas y las posibles soluciones de un sector que aporta el 10% de la riqueza nacional. Sin embargo, la iniciativa gubernamental llega tarde (como casi todas). Los problemas del turismo, como los de la economía general, ya se notaban a finales del año pasado y las constantes vitales del sector se han ido debilitando en el primer semestre del año. Ha hecho falta una reunión con algunos empresarios turísticos y las reclamaciones de Exceltur para que el Ejecutivo se diese por enterado.

Ahora bien, ¿qué puede hacer el Gobierno? Lo más probable es que de este cónclave ministerial surja un reparto de millones para acallar algunos llantos. Pero lo que hace falta son medidas a largo plazo para darle una vuelta al modelo turístico que tenemos. Las recomendaciones de Exceltur sobre este tema deberían ser tenidas en cuenta: reformulación del Plan Horizonte 2020 a la vista de la situación económica, cooperación de las Comunidades Autónomas, ya que todas tienen delegadas competencias sobre turismo, e inclusión del turismo en la nueva ley de economía sostenible, de forma general.

A todo ello, claro, se deben sumar rebajas de impuestos para garantizar mayor liquidez, líneas de crédito que aseguren la tesorería de las empresas solventes e incluso reducciones en las cotizaciones sociales. Se da casi por seguro que en este Consejo de Ministros verá la luz una ayuda para el sector aeronáutico e incluso que se ampliará el plazo para pagar las cotizaciones de sus empleados (medida que no se aplica a todas las empresas turísticas) y que se termina en agosto. Serán, casi todas ellas, iniciativas puntuales, parches que vendrán a tapar algunas de las grietas que ha abierto esta crisis, pero sin recorrido a largo plazo.

El Gobierno debe enfrentarse a otros problemas: ¿cómo va a evolucionar el modelo turístico español, tan estacional y dependiente de británicos y alemanes? ¿Qué sucede con los destinos españoles que ya están desgastados? ¿Y con los que apuntan maneras para erigirse como un turismo alternativo? El transporte de viajeros no sólo es el aéreo, ¿qué hay de las empresas de alquiler de coches o de los autobuses? ¿Debe el turismo español depender únicamente de las islas? ¿Qué medidas se van a tomar para que el sector esté bien posicionado al final de la crisis?

Claro, que no toda la culpa es del Ejecutivo. Las empresas turísticas tienen una gran parte de responsabilidad al querer aferrarse a sus modelos de negocios tradicionales, muchos de ellos en la cuerda floja con la actual crisis. Quizá nos equivoquemos (eso esperamos y lo reconoceremos) y haya “fumata blanca” que nos permita vislumbrar un horizonte de cambio. Lo que está claro es que el turismo patrio ya está sufriendo y aguantando, que los parches aquí y allí no van a solucionar nada y que hay que mirar al futuro.

Ni rastro de “brotes verdes” en el turismo

Desde el Gobierno explican que se ha tocado fondo en el deterioro económico del país. Nos van a permitir que lo dudemos a la luz de los últimos datos del sector turístico. Cada día, nuestro país deja de ingresar 8 millones de euros por el gasto de los cada vez más menguantes turistas extranjeros que nos visitan en relación al año pasado. A ello se suma que regiones como la Comunidad Valenciana han visto como el gasto de sus turistas se reducía más de un 30% y otras, como los archipiélagos, perdían algo más de un 10% del dinero que desembolsaban sus visitantes hace un año. Todo esto en los cuatro primeros meses de 2009. Y ahora queda por ver cómo se da la temporada estival.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, se ha reunido, por fin (y muy tarde), con el sector turístico para oír sus reclamaciones. A los empresarios del turismo les ha prometido un Consejo de Ministros monográfico sobre el tema, aunque no se sabe cuándo (estamos en campaña electoral). También afirmó que hoy se aprobarían los 600 millones del Plan Renove que ya llevan tres meses de retraso. Esta no es una mala medida, pero no deja de ser un parche que no soluciona el principal problema del turismo: falta de liquidez para las empresas y las familias, que no se atreven a gastar. Además, y como revelamos hoy, estos créditos blandos son absorbidos en su mayor parte por las actividades hoteleras, llegando muy pocos recursos a agencias de viaje, por ejemplo.

Ante un negocio (el turismo) que en 2007 reportaba el 10,7% del PIB del Estado, el Gobierno sólo tiene tiritas en vez de crear un verdadero plan (como reclamó Exceltur) para afrontar una situación de crisis económica que no ha terminado y que durará, como mínimo, hasta final de año. Esperamos que el prometido Consejo de Ministros monográfico se celebre antes de que acabe junio y se tomen en consideración muchas de las medidas que el sector ha propuesto a Zapatero. Así crecerán más “brotes verdes”.

Nuestra responsabilidad con África

“África es rica en recursos y por eso su pueblo es pobre”. Quien se expresa con esta frase tan contundente es Dot Keet, investigadora del Instituto de la Transnacionalidad, y viene a decir que el continente negro no ha dejado de ser explotado desde su colonización europea por empresas y multinacionales occidentales, sin dar nada a cambio. Compañías de todo el mundo han llegado a África, han arramplado con sus recursos y su gente, y se han marchado sin invertir en infraestructuras, en educación, en el pueblo del que se han aprovechado.

Muchos os podréis preguntar qué pinta una entrada como esta en un portal sobre turismo. Pues todo, porque, cada año, cientos de personas deciden fijar sus vacaciones en África. Bien sea con un safari en Kenia, con una estancia en el Egipto de las pirámides o con una “aventura” en Uganda. Y es sangrante que el turista que decide pasar allí sus días de vacaciones, en la mayoría de los casos, no sepa nada de esta historia de vergüenza, que no sea consciente de que la situación en la que se encuentran muchos países africanos es culpa nuestra. Hoy se les llena la boca a los ejecutivos de las empresas sobre la “responsabilidad social corporativa”. ¿Dónde está? Hay bastantes empresas turísticas que cuentan con negocios en países subdesarrollados, ¿hacen algo? ¿Ayudan?

En esta ignorancia tenemos mucha responsabilidad los medios de comunicación, que, casi siempre, damos versiones sesgadas y simplistas, sin entrar a analizar las verdaderas causas y consecuencias de los conflictos que se producen en esta tierra. En una charla mantenida en el Foro de las Ciudades que se celebra en la ciudad madrileña de Fuenlabrada, Luis Pancorbo, corresponsal de RTVE en muchos países africanos, ha dejado claro que la esclavitud “ha sido lo que ha hecho a otros países ricos y no se ha devuelto nada a cambio a África”. Miguel Ángel Aguilar, otro reputado periodista, ha sido más crudo: “Europa o contagia prosperidades o exporta esclavitudes”. Todos los ponentes han coincidido en la necesidad de unos medios de comunicación que luchen contra los estereotipos que nos muestran de África: la pobreza, las guerras, las malaria… Gabriel Baglo, director en África de la Federación Internacional de Periodistas, ha señalado que en su continente también ocurren otras cosas buenas, a pesar de las realidades más negativas, y que las primeras también conforman África.

Para terminar, nos quedamos con el conjunto de aforismos que ha expuesto el nigeriano Ben Okri, escritor y premio Broker de Literatura, con los que ha “definido” África. “Los continentes son metáforas”, “África es una tierra de sueño, de espiritualismo”, “tenemos que redescubrir la verdadera África: la de los mitos, las leyendas, la generosidad, la hospitalidad, la compasión, el misticismo, la magia…”, “África lleva siglos esperando a ser descubierta con los ojos del amor”. Y la que ha dejado mudo a más de uno: “El primer encuentro de África con Europa fue el peor; no fue un encuentro, fue una apropiación”. Ahí queda.

Aprovechar la crisis para cambiar el turismo

Al Gobierno del PSOE se le podrá culpar de muchos de los males que recorren la economía española en la actualidad, pero también hay que reconocer el trabajo de algunos ministros, como Miguel Sebastián. El titular del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio no está escatimando recursos para el sector turístico. Uno de los planes que más éxito está teniendo, porque llega directamente a las empresas turísticas (agencias y hoteles, por ejemplo), es el Plan Renove de infraestructuras turísticas.

Sebastián ya ha desembolsado 1.000 millones de euros en tres meses para apoyar mediante préstamos con bajo tipo de interés la modernización de empresas relacionadas con el turismo. La ayuda no está mal, aunque nos surge la duda de qué pasará en los próximos nueve meses: ¿será posible mantener tal nivel de gasto? ¿Será necesario? El problema fundamental de todas las empresas es la liquidez, aunque líneas como el Plan Renove ayudarán a que las compañías de este sector puedan estar preparadas y modernizadas (si se sabe usar bien) para crecer cuando acabe la crisis.

Otras partidas destinadas al turismo son las de promoción de España en el exterior, que se realizará conjuntamente con las comunidades autónomas, y las de programas pilotos como el Plan Turismo Senior. En total, las dotaciones presupuestarias superan los 1.000 millones de euros, pero habrá que ver qué efecto tienen sobre el turismo, que inevitablemente se ve afectado por la mala situación económica (ahí están todos los indicadores). Quizá sirvan como amortiguadores de los efectos de una crisis para la que ningún sector estaba preparado, por muy sólido que fuese. En cualquier caso, este momento debe aprovecharse por el Gobierno para fomentar y estimular la transformación turística de España, como destino y como negocio. Por estos hechos se juzgará la etapa de Sebastián al frente del Ministerio.

Un casting de extras en Fitur

Fitur cumple 29 años, pero todavía parece que “somos nuevos”. Hoy, día de la inauguración, servidor ha querido entrar en la feria a eso de las 11 de la mañana y le ha sido imposible. Al menos por la Puerta Sur del recinto ferial Ifema, la más próxima a la salida de Metro Campo de las Naciones. Una fila que daba varias vueltas sobre sí misma hacía tedioso esperar el turno para acceder a la feria. Parecía un casting de extras para una película. A eso se ha sumado que la entrada principal a Ifema estaba cerrada y sólo se podía acceder, siempre desde la Puerta Sur, a través del pabellón 1.

Pues bien, ni corto ni perezoso, me he dado la vuelta a todo el recinto ferial para acceder a través de la Puerta Norte. Allí prácticamente no había nadie y no he tardado ni dos minutos en traspasar la puerta de entrada. Sin embargo, a la hora de acreditarme ha venido otra odisea: mi inscripción como periodista estaba registrada desde el 15 de enero, pero hete aquí que, en pleno siglo XXI, el ordenador de la amable azafata que acreditaba a prensa estaba “vacío”. Es decir, que no podía verificar si yo ya estaba acreditado porque ese ordenador no estaba habilitado para acceder a la base de datos y comprobarlo. O eso me ha dicho. Viendo esto no es de extrañar que este año se haya suspendido SIMO.

Casi treinta años y aún no hemos aprendido a facilitar la vida a la gente, ni siquiera en época de vacas flacas. Y así nos va.